Cuando llegas a lugares nuevos aprendes cosas. Cuando llegas a Santa Mónica te informas de que la famosa ruta 66, esa que recorre el país de este a oeste, acaba justo en el muelle. Te enteras también de que California pasa por una terrible sequía. De seguir así sólo podrán auto abastecerse de agua hasta 2020. Incluso en estados más puramente desérticos, como son Nevada, Arizona etc llueve más.
Aprendes también a saber que sin coche no eres nadie aquí. Y si encima no tienes gorra la has cagado...
No, en serio. El transporte público se basa en diferentes modelos de autobuses cuyos horarios de ruta se pasan por la misma zona donde yo me paso muchas cosas. Además, como ya he dicho más veces, las distancias son enormes, y calcular una hora de trayecto es normal aquí.
Que Los ángeles sea un condado con más de nueve ciudades y cuya extensión abarque demasiadas millas tampoco ayuda a llegar a los sitios rápido. Y todo ese condado es lo que nosotros conocemos como Los Ángeles, propiamente dicho. Para cada zona tiene autonomía propia con su ayuntamiento y su definición de ciudad.
No voy a enrollarme mucho. Como cuando deje NY, me invade un sentimiento contradictorio de dejar una ciudad a la que no se sí volveré pero me alivia saber que esto todavía no se acaba aquí.
Mañana cogeré un vuelo a San Francisco, un vuelo cortito de hora y media, y como dice la canción:
If you are going to San Francisco, be sure of wear some flowers in your hair...
No voy a llevar flores en el pelo, pero las llevaré puestas por dentro para entrar a la ciudad, dicen, más europea de América y que acogió todo el originario movimiento hippie de Norte América.
La vida en California se vive mejor. No estrés y no problemas. Playa, sol y deporte. Así vive todo el mundo, nos ha jodido! Y eso se nota en la gente y en lo agradable que suelen ser.
Hasta aquí mi despedida de la segunda parada de mi viaje y la primera en California, aún queda dos en este estado y una un poco más lejos.
Pero descuidad, seguiré dando envidia a través de instagram, Facebook y demás!
Buenos días, España. Buenas noches, California.
16 sept 2014
12 sept 2014
Segunda parada: Santa Mónica (Los Ángeles)
Dicen que la vida en California se vive mejor. Doy fe. No creo que sea en todos los sitios de California, pero si, al menos, en las ciudades playeras colindantes a Los Ángeles.
El deporte y la diversión es primordial aquí. Todo el mundo va sobre ruedas: skate, patines, bicicleta... Y el que no corriendo. Toda la playa, que es enorme, por cierto, esta preparada para practicar deportes varios. Y el workout es normal verlo en las mismas.
La mayoría de edificios no levantan más de una planta del suelo. Dos, como mucho. Y eso pasa incluso en zonas interiores de LA. Son casitas súper graciosas y bonitas que valen una pasta. Ahora me doy centa, viendo esas casas y coches que lo que yo pago por lo estancia es justo y merecido. Más, si cabe, teniendo la playa a 10 minutos andando... La gente suele ser muy cordial y friendly, de hecho es normal que si te cruzas (sobre todo con mujeres) con alguien que pasea al perro te sonría si le miras a la cara.
Tienen muchos eventos locales a la semana. Ya conté lo los camiones de comida los martes. Y hoy sano de llegar del muelle donde todos los jueves hacen conciertos gratis. Es increíble la cantidad de gente que hay encima del muelle y en la playa. Una marea vamos....si queréis ver buenos cuerpos y chicas increíbles este es el sitio, of course! Jaja.
Hoy también he estado en Westwood, donde esta la universidad de UCLA. Me ha encantado y creo que, si tuviera que vivir aquí, intentaría vivir en ese lugar. Hay mucho ambiente joven y esta todo dispuesto para los estudiantes.
De ahí me he ido a Beverly Hills. A las famosas Rodeo Y Beverly Rides en donde pequeños boulevares franqueados por altas palmeras dan sombra a las lujosas tiendas del barrio. Lujo y glamour al alcance de pocos bolsillos.
Después mis pasos me han llevado hasta Hollywood Boulevard, al paseo de la fama. Y literalmente me han llevado porque he andando un buen rato. Aquí las distancias son enormes y abrumadoras. Al ser edificios tan bajos y calles tan amplias ves todo el camino qe te queda por hacer y el infinito al fondo. Así que muy alentador no es. Pero yo soy un campeón y he llegado. Con el cuello quemado, pero he llegado.
A diferencia de lo que dice mucha gente, a mi no me ha decepcionado. Me parece que hay muchas cosas para ver y entretenerte. Mucha gente disfrazada con disfraces muy currados que nada tienen que ver con los que hacen globitos en la Puerta del Sol de Madrid. De echo la mayoría son actores y actrices.
El Chinese Theather es muy bonito. Al igual que el Dolby Theather es muy normalito. También, como he dicho en el libro, necesitas varios paseos. Uno parar ver las estrellas del suelo y otro para ver las infinitas tiendas de souvenirs, los museos dedicados al cine y la gente pesada ofreciéndote tours por ahí. Eso si, ahí, todo es caro.
Todo esta enfocado al cine. Pero no al cine como tal de cara a la galería, sino al negocio del cine. Al interés que despierta el mismo a los viandantes que, dicho sea, para eso vamos a Hollywood, para estar más cerca de lo que tantas veces vemos en la TV y gastarnos el dinero ahí mismo.
En fin. La lección de hoy es que, Los Ángeles, con dinero, puede molar.
Buenas noches.
El deporte y la diversión es primordial aquí. Todo el mundo va sobre ruedas: skate, patines, bicicleta... Y el que no corriendo. Toda la playa, que es enorme, por cierto, esta preparada para practicar deportes varios. Y el workout es normal verlo en las mismas.
La mayoría de edificios no levantan más de una planta del suelo. Dos, como mucho. Y eso pasa incluso en zonas interiores de LA. Son casitas súper graciosas y bonitas que valen una pasta. Ahora me doy centa, viendo esas casas y coches que lo que yo pago por lo estancia es justo y merecido. Más, si cabe, teniendo la playa a 10 minutos andando... La gente suele ser muy cordial y friendly, de hecho es normal que si te cruzas (sobre todo con mujeres) con alguien que pasea al perro te sonría si le miras a la cara.
Tienen muchos eventos locales a la semana. Ya conté lo los camiones de comida los martes. Y hoy sano de llegar del muelle donde todos los jueves hacen conciertos gratis. Es increíble la cantidad de gente que hay encima del muelle y en la playa. Una marea vamos....si queréis ver buenos cuerpos y chicas increíbles este es el sitio, of course! Jaja.
Hoy también he estado en Westwood, donde esta la universidad de UCLA. Me ha encantado y creo que, si tuviera que vivir aquí, intentaría vivir en ese lugar. Hay mucho ambiente joven y esta todo dispuesto para los estudiantes.
De ahí me he ido a Beverly Hills. A las famosas Rodeo Y Beverly Rides en donde pequeños boulevares franqueados por altas palmeras dan sombra a las lujosas tiendas del barrio. Lujo y glamour al alcance de pocos bolsillos.
Después mis pasos me han llevado hasta Hollywood Boulevard, al paseo de la fama. Y literalmente me han llevado porque he andando un buen rato. Aquí las distancias son enormes y abrumadoras. Al ser edificios tan bajos y calles tan amplias ves todo el camino qe te queda por hacer y el infinito al fondo. Así que muy alentador no es. Pero yo soy un campeón y he llegado. Con el cuello quemado, pero he llegado.
A diferencia de lo que dice mucha gente, a mi no me ha decepcionado. Me parece que hay muchas cosas para ver y entretenerte. Mucha gente disfrazada con disfraces muy currados que nada tienen que ver con los que hacen globitos en la Puerta del Sol de Madrid. De echo la mayoría son actores y actrices.
El Chinese Theather es muy bonito. Al igual que el Dolby Theather es muy normalito. También, como he dicho en el libro, necesitas varios paseos. Uno parar ver las estrellas del suelo y otro para ver las infinitas tiendas de souvenirs, los museos dedicados al cine y la gente pesada ofreciéndote tours por ahí. Eso si, ahí, todo es caro.
Todo esta enfocado al cine. Pero no al cine como tal de cara a la galería, sino al negocio del cine. Al interés que despierta el mismo a los viandantes que, dicho sea, para eso vamos a Hollywood, para estar más cerca de lo que tantas veces vemos en la TV y gastarnos el dinero ahí mismo.
En fin. La lección de hoy es que, Los Ángeles, con dinero, puede molar.
Buenas noches.
8 sept 2014
Finishing my first stop: goodbye, New York.
Noche de domingo. Preparando todo para retornar mañana al JFK, esta vez para volar a otro nuevo destino, California. Más concretamente, Los Ángeles.
Nueva York me ha enamorado. Eso ya lo sabía. He visto todo lo que quería ver, y que mi bolsillo, claro está, me permitía. Quizás me ha faltado un día andando sin parar o dos más tranquilos. Pero estando sólo, creo que han sido los días suficientes. Más hubiera echado en falta ya compañía para seguir con la visita.
Me siento triste por tener que dejar esta ciudad. Si tuviera que volver mañana a Madrid lo estaría mucho más. Pero el hecho de seguir viajando hace que la tristeza se complemente con la emoción de visitar otro lugar. Diferente. Porque New York sólo hay una. Intuyo que Los Ángeles es una ciudad un un ritmo más pausado que New York. Que la gente no va tan ajetreada en el día a día. Que el sol y la playa tienen mucho que ver con eso. No lo sé. Dentro de un par de días, cuando empiece a pillar por donde va la cosa, os contaré. Pero necesito descansar. Llevo cinco días andando muchos kilómetros al día. Muchos. No sabéis lo lejos que está aquí todo... Pero es una ciudad tan bien hecha, con tan buena planificación arquitectónica, que no te das cuenta. Ya te avisan tu espalda y tus piernas de los km recorridos. Necesito unos días de playa y sol. De descanso y relajación. De no andar tanto. De verdad no podéis imaginaos. Las cosas que no he visto ha sido por falta de tiempo, no porque me haya quedado parado ni un instante. De hecho, una de las cosas pendientes ha sido el sentarme en un parque, sin prisa, y disfrutar, simplemente, de estar ahí.
Pero tengo que volver. Lo haré. Y será con alguien que también está deseando volver. Me quedan algunas cosas pendientes. Por ejemplo, tengo que encontrar, una a una, todas las estatuas repartidas por Central Park.
Lo que me ha quedado claro estando estos días por aquí, y creo que puedo generalizar porque, New York, creo, es la ciudad que mejor representa el espíritu americano, ( americanos de otros estados, no no os abalancéis sobre mí) es que a los americanos les encanta formar colas. Les encanta ocupar cualquier plaza para montar algo. Les encanta hacer memoriales por cada cosa. Magnificar. Esa es la palabra. Siempre desde lo positivo hablo. Les encanta el hecho de formar algo. Quizá ahí está esa magnificencia que tienen como país, en todos los sentidos. Quizás por eso son tan grandes como país ( y no me refiero sólo territorialmente) por ese dramatismo al que tienden en si día a día. Quizás por eso también despiertan el recelo en muchos otros países. No lo sé. Pero todo va unido, y tanto lo bueno como lo malo, hacen que USA sea lo que es hoy día, y Nueva York, es el claro ejemplo de esas medidas.
Volveré. Lo tengo claro. Es asequible además viajar dos semanas a Nueva York. Me ha encantado su diversidad. Su mezcla cultural. Esas raíces que en tantas direcciones corren a la vez... El culto a los parques. Hay muchas "squares". En la mayoría hay un apoyo incondicional al descanso. Hay una cantidad incontable de bancos. En la mayoría hay sillas y mesas para que los neoyorquinos puedan ocuparlas y comer. Eso, en España, no lo hay. Aquí, las facilidades que ponen para relajarse mientras comes rodeado de árboles, son muchas.
Bueno no quiero enrollarme más. Son las 11 de la noche y quiero dormir un poco. Mañana, cuando vuelva a conectarme, estaré a casi diez mil km. de España. Con nueve horas menos de diferencia en el reloj. Me será difícil pillaros.
See you in California!
Pd: estoy escribiendo con el móvil y no voy a releer todo lo que he escrito. Perdonarme si hay algún fallo o el diccionario me ha cambiado palabras.
Casi buenos días, spanish Friends!
Nueva York me ha enamorado. Eso ya lo sabía. He visto todo lo que quería ver, y que mi bolsillo, claro está, me permitía. Quizás me ha faltado un día andando sin parar o dos más tranquilos. Pero estando sólo, creo que han sido los días suficientes. Más hubiera echado en falta ya compañía para seguir con la visita.
Me siento triste por tener que dejar esta ciudad. Si tuviera que volver mañana a Madrid lo estaría mucho más. Pero el hecho de seguir viajando hace que la tristeza se complemente con la emoción de visitar otro lugar. Diferente. Porque New York sólo hay una. Intuyo que Los Ángeles es una ciudad un un ritmo más pausado que New York. Que la gente no va tan ajetreada en el día a día. Que el sol y la playa tienen mucho que ver con eso. No lo sé. Dentro de un par de días, cuando empiece a pillar por donde va la cosa, os contaré. Pero necesito descansar. Llevo cinco días andando muchos kilómetros al día. Muchos. No sabéis lo lejos que está aquí todo... Pero es una ciudad tan bien hecha, con tan buena planificación arquitectónica, que no te das cuenta. Ya te avisan tu espalda y tus piernas de los km recorridos. Necesito unos días de playa y sol. De descanso y relajación. De no andar tanto. De verdad no podéis imaginaos. Las cosas que no he visto ha sido por falta de tiempo, no porque me haya quedado parado ni un instante. De hecho, una de las cosas pendientes ha sido el sentarme en un parque, sin prisa, y disfrutar, simplemente, de estar ahí.
Pero tengo que volver. Lo haré. Y será con alguien que también está deseando volver. Me quedan algunas cosas pendientes. Por ejemplo, tengo que encontrar, una a una, todas las estatuas repartidas por Central Park.
Lo que me ha quedado claro estando estos días por aquí, y creo que puedo generalizar porque, New York, creo, es la ciudad que mejor representa el espíritu americano, ( americanos de otros estados, no no os abalancéis sobre mí) es que a los americanos les encanta formar colas. Les encanta ocupar cualquier plaza para montar algo. Les encanta hacer memoriales por cada cosa. Magnificar. Esa es la palabra. Siempre desde lo positivo hablo. Les encanta el hecho de formar algo. Quizá ahí está esa magnificencia que tienen como país, en todos los sentidos. Quizás por eso son tan grandes como país ( y no me refiero sólo territorialmente) por ese dramatismo al que tienden en si día a día. Quizás por eso también despiertan el recelo en muchos otros países. No lo sé. Pero todo va unido, y tanto lo bueno como lo malo, hacen que USA sea lo que es hoy día, y Nueva York, es el claro ejemplo de esas medidas.
Volveré. Lo tengo claro. Es asequible además viajar dos semanas a Nueva York. Me ha encantado su diversidad. Su mezcla cultural. Esas raíces que en tantas direcciones corren a la vez... El culto a los parques. Hay muchas "squares". En la mayoría hay un apoyo incondicional al descanso. Hay una cantidad incontable de bancos. En la mayoría hay sillas y mesas para que los neoyorquinos puedan ocuparlas y comer. Eso, en España, no lo hay. Aquí, las facilidades que ponen para relajarse mientras comes rodeado de árboles, son muchas.
Bueno no quiero enrollarme más. Son las 11 de la noche y quiero dormir un poco. Mañana, cuando vuelva a conectarme, estaré a casi diez mil km. de España. Con nueve horas menos de diferencia en el reloj. Me será difícil pillaros.
See you in California!
Pd: estoy escribiendo con el móvil y no voy a releer todo lo que he escrito. Perdonarme si hay algún fallo o el diccionario me ha cambiado palabras.
Casi buenos días, spanish Friends!
5 sept 2014
Primera parada: New York.
Casi tres días en Nueva York. Parece poco después de las caminatas que llevo en estos dos días. El primero no lo cuento. Más que nada porque, el taxista hindú, cambió Gates por Eight, vale, era la primera palabra que decía en inglés, igual fue culpa mía. Así que me llevórg un poquito más lejos de mi destino.
He de decir que, Melissa y Agustín, los anfitriones de la casa donde me quedo, son muy mirados y considerados y están para lo que necesite, cosa que se agradece en situaciones como esta en donde ni es tu país ni tu idioma.
No he tenido jet lag porque aguante como un campeón el primer día. Pero llevo dos en los que estoy infinitamente cansando. (No son ni las 21 pero no creo que tarde mucho en acostarme) es porque me paso el día andando.
Ayer empecé la aventura en Wall Street. Fui hasta el ferry de State Island pero no lo cogí porque lo haré anocheciendo. Y de ahí empecél a subir por la calle Broadway. Tengo que decir que me encantó la iglesia Trinity y su cementerio, en donde vi lápidas del siglo 17. A lo largo del día, fui subiendo todo hacia arriba hasta llegar, casi de noche, a Times Square.
Fue un camino largo en el que encontré muchas cosas. Chinatown no me gustó mucho. Olía muy mal y no me entraron muchas ganas de comer. En cambio, fui a Little Italy que está al lado, y comí allí. Además me encontré con Bob Sinclair.
Seguí subiendo y descubriendo cosas. Union Square, El Madison Square Garden. Hasta llegar, finalmente, al punto por excelencia, Times Square. No sabría como explicar lo que sentí viendo tanta luz. Tanto anuncio y tanta tienda inmensa.
Hoy he alquilado una bicicleta para recorrer Central Park. En mi inocencia he pedido tres horas. .. pobre. En dos horas me he visto más que de sobra, me he muerto pedaleando y me he quemado al sol..me ha sobrado una, literalmente. Luego he bajado andando hasta Times Square, pasando por Rockafeller Center, la catedral de St. Patrick, que está llena de andamios por dentro y por fuera, la Biblioteca Pública de NY, que me ha encantado y el Bryan Park, que también me ha encantado.
Como a las 5 he vuelto a Brooklyn, a la Avenida Bedfort, en Williamsburg. I love it! Sus sitios y sus happy hours, sus casas, sus tiendas... es un sitio totalmente diferente A Manhattan, but so bohemian, so romantic. ..voveré antes de irme. Allí me he tomado dos cervezas. Y ya estoy en casita. Muy cansado.
En general, NY es muy caro. Los precios que ves son si TAX (impuestos) y puede parecer asequible. Pero el precio final sube bastante cuando sumas el TAX y las propinas. Tienes sitios en los que comes pizza por un dólar, pero no puedes hacer eso durante un mes.
Otra cosa. Los yanquis no ganan para aire acondicionado. Sitio al que entras, sitio en el que echas vapor por la boca.
En general me está encantando esta ciudad, es la Meca del mundo. Tiene espacio para todos. Da igual del estilo que seas. Del ambiente por el que te muevas, en NY hay sitio para ti.
No sé qué haré mañana. Cuando levante la cabeza decidiré. Ahora creo que voy al dormir. Pero puedo decir que ahora empiezo a asimilar dónde estoy. Y que esto solo es el principio de un viaje grande e importante. Estoy genial. Alucinado y emocionado. Agradecido a todos aquellos que me animáis desde España, pues es verdad que aunque, en general esté hipermega bien, hay momentos en los que puedes sentir que te gustaría que hubiera alguien andando contigo para decirle algo en español... Aunque me he cruzado con muchos. No os podéis hacer una idea de cuantos españoles hay aquí de vacaciones. ..,
Mañana más y mejor.
PD: escribir con la tablet es una mierda y me tiene frito. ..
He de decir que, Melissa y Agustín, los anfitriones de la casa donde me quedo, son muy mirados y considerados y están para lo que necesite, cosa que se agradece en situaciones como esta en donde ni es tu país ni tu idioma.
No he tenido jet lag porque aguante como un campeón el primer día. Pero llevo dos en los que estoy infinitamente cansando. (No son ni las 21 pero no creo que tarde mucho en acostarme) es porque me paso el día andando.
Ayer empecé la aventura en Wall Street. Fui hasta el ferry de State Island pero no lo cogí porque lo haré anocheciendo. Y de ahí empecél a subir por la calle Broadway. Tengo que decir que me encantó la iglesia Trinity y su cementerio, en donde vi lápidas del siglo 17. A lo largo del día, fui subiendo todo hacia arriba hasta llegar, casi de noche, a Times Square.
Fue un camino largo en el que encontré muchas cosas. Chinatown no me gustó mucho. Olía muy mal y no me entraron muchas ganas de comer. En cambio, fui a Little Italy que está al lado, y comí allí. Además me encontré con Bob Sinclair.
Seguí subiendo y descubriendo cosas. Union Square, El Madison Square Garden. Hasta llegar, finalmente, al punto por excelencia, Times Square. No sabría como explicar lo que sentí viendo tanta luz. Tanto anuncio y tanta tienda inmensa.
Hoy he alquilado una bicicleta para recorrer Central Park. En mi inocencia he pedido tres horas. .. pobre. En dos horas me he visto más que de sobra, me he muerto pedaleando y me he quemado al sol..me ha sobrado una, literalmente. Luego he bajado andando hasta Times Square, pasando por Rockafeller Center, la catedral de St. Patrick, que está llena de andamios por dentro y por fuera, la Biblioteca Pública de NY, que me ha encantado y el Bryan Park, que también me ha encantado.
Como a las 5 he vuelto a Brooklyn, a la Avenida Bedfort, en Williamsburg. I love it! Sus sitios y sus happy hours, sus casas, sus tiendas... es un sitio totalmente diferente A Manhattan, but so bohemian, so romantic. ..voveré antes de irme. Allí me he tomado dos cervezas. Y ya estoy en casita. Muy cansado.
En general, NY es muy caro. Los precios que ves son si TAX (impuestos) y puede parecer asequible. Pero el precio final sube bastante cuando sumas el TAX y las propinas. Tienes sitios en los que comes pizza por un dólar, pero no puedes hacer eso durante un mes.
Otra cosa. Los yanquis no ganan para aire acondicionado. Sitio al que entras, sitio en el que echas vapor por la boca.
En general me está encantando esta ciudad, es la Meca del mundo. Tiene espacio para todos. Da igual del estilo que seas. Del ambiente por el que te muevas, en NY hay sitio para ti.
No sé qué haré mañana. Cuando levante la cabeza decidiré. Ahora creo que voy al dormir. Pero puedo decir que ahora empiezo a asimilar dónde estoy. Y que esto solo es el principio de un viaje grande e importante. Estoy genial. Alucinado y emocionado. Agradecido a todos aquellos que me animáis desde España, pues es verdad que aunque, en general esté hipermega bien, hay momentos en los que puedes sentir que te gustaría que hubiera alguien andando contigo para decirle algo en español... Aunque me he cruzado con muchos. No os podéis hacer una idea de cuantos españoles hay aquí de vacaciones. ..,
Mañana más y mejor.
PD: escribir con la tablet es una mierda y me tiene frito. ..
16 ago 2014
Agosto
Hacía ya tiempo que quería escribir esta entrada. Pero la falta de tiempo, la pereza o la desmotivación han sido las responsables de alargarlo hasta hoy. Tampoco es que hoy crea que es el día idóneo para hacerlo. Pero viendo el calendario....
Es difícil catalogar este verano tan anómalo. Al igual que julio fue un mes maravilloso donde además de hacer algo que adoro (lo explico en la entrada anterior) he conocido a gente muy maja, he compartido momentos increíbles y ha sido, en general, un mes tan fugaz, que apenas he notado, agosto se està convirtiendo en un mes un tanto tedioso. Un mes de transición y de esperas, en general. Obviamente, todo el mundo está fuera, así que los planes se reducen drásticamente en este mes. Pero tampoco me quejo, no. No lo hago. No puedo hacerlo, en gran parte, por ese viaje a tierras americanas que empezarè en apenas dos semanas.
Pero entendedme, la espera, sin hacer nada, agota!
Por otro lado, la mezcla de emociones acumuladas en mi interior hace que esto sea un batir continuo. Echar de menos a gente. La incertidumbre sobre cosas fuera de tu alcance. Dejar de hacer cosas que adoras. Las ganas de embarcar en el avión. El "miedo" a viajar a un país tan lejano durante un mes entero. Todo eso te hace ser un mar de dudas. A veces rebosas seguridad y confianza para, dos minutos después, sentir un hormigueo en la barriga mientras piensas: . Pero luego, y por esto sé que estoy a punto de cumplir un sueño, siempre digo: y esto es lo que realmente prevalece.
Repito, no me quejo del verano 2014. De hecho, cuando vuelva en octubre, espero decir que ha sido el mejor verano de mi vida hasta el momento. Y en realidad, por una vez no me quejo de nada. Tal vez me apetezca discutir con la maraña de sensaciones que surcan mi mente porque, ahora mismo, igual pienso que agosto va demasiado lento como puedo pensar que corre demasiado rápido. Tal es la percepción difusa que tengo.
Motivaciones y asimilaciones. Creo, bajo mi inexperta opinión, que esas dos formas en plural son las que marcan nuestra senda. La motivación como motor hacia nuestros objetivos y la asimilación de los cambios que nos sucederán en el intento como la llave para ser feliz mientras alcanzamos cada meta.
Y ya he hablado por hoy.
Perdonad los errores que pudiera ver en cuanto a acentos, palabras o puntuación, pues estoy escribiendo con el móvil. Ya sabéis, si el teléfono se empeña en cambiarte una palabra, no habrá fuerza humana capaz de vencer su cabezonería.
Es difícil catalogar este verano tan anómalo. Al igual que julio fue un mes maravilloso donde además de hacer algo que adoro (lo explico en la entrada anterior) he conocido a gente muy maja, he compartido momentos increíbles y ha sido, en general, un mes tan fugaz, que apenas he notado, agosto se està convirtiendo en un mes un tanto tedioso. Un mes de transición y de esperas, en general. Obviamente, todo el mundo está fuera, así que los planes se reducen drásticamente en este mes. Pero tampoco me quejo, no. No lo hago. No puedo hacerlo, en gran parte, por ese viaje a tierras americanas que empezarè en apenas dos semanas.
Pero entendedme, la espera, sin hacer nada, agota!
Por otro lado, la mezcla de emociones acumuladas en mi interior hace que esto sea un batir continuo. Echar de menos a gente. La incertidumbre sobre cosas fuera de tu alcance. Dejar de hacer cosas que adoras. Las ganas de embarcar en el avión. El "miedo" a viajar a un país tan lejano durante un mes entero. Todo eso te hace ser un mar de dudas. A veces rebosas seguridad y confianza para, dos minutos después, sentir un hormigueo en la barriga mientras piensas:
Repito, no me quejo del verano 2014. De hecho, cuando vuelva en octubre, espero decir que ha sido el mejor verano de mi vida hasta el momento. Y en realidad, por una vez no me quejo de nada. Tal vez me apetezca discutir con la maraña de sensaciones que surcan mi mente porque, ahora mismo, igual pienso que agosto va demasiado lento como puedo pensar que corre demasiado rápido. Tal es la percepción difusa que tengo.
Motivaciones y asimilaciones. Creo, bajo mi inexperta opinión, que esas dos formas en plural son las que marcan nuestra senda. La motivación como motor hacia nuestros objetivos y la asimilación de los cambios que nos sucederán en el intento como la llave para ser feliz mientras alcanzamos cada meta.
Y ya he hablado por hoy.
Perdonad los errores que pudiera ver en cuanto a acentos, palabras o puntuación, pues estoy escribiendo con el móvil. Ya sabéis, si el teléfono se empeña en cambiarte una palabra, no habrá fuerza humana capaz de vencer su cabezonería.
29 jul 2014
Un Amor Malentendido. Un sentimiento muy bien entendido. Y perdona, pero Estoy Bien así...
Dicen que el amor verdadero es aquel que dura toda la vida, y que, de hecho, te la cambia. Pero sea verdadero o no, creo que todos los amores tienen algo de malentendido, ya sea en su obertura, en su desarrollo, o en su desenlace.
Mi amor por el teatro, en cambio, no tiene nada de malentendido. Es puro y máximo. Cristalino. Y "Amor Malentendido" tiene mucha culpa de ello. También ese albornoz azul celeste que luzco cada miércoles y jueves y que me queda tan rematadamente.... ¿bien? ¿no? xD ¡Coña! No es broma el decir que le estoy tomando tanto aprecio al mismo, que debería sacarlo a la calle... Debo pensarlo.
No se le puede pedir más a este fantástico mes de julio. Así que, coincidiendo con que mañana, miércoles 30 y jueves 31 serán los últimos días en el Apartamento, voy a escribir algo al respecto.
Amor Malentendido no es solo un maravilloso texto fantásticamente escrito por Israel de la Rosa. Tampoco son, solamente, unas palabras en papel llevadas y canalizadas hacia el escenario de una manera tan real, tan brillante y tan naturalmente dirigidas por Mario Hernández. No. Amor Malentendido es el proyecto de un grupo de artistas con muchas ganas e ilusión por crear y mostrar, tan pesados promoviendo la obra por las redes y con un sentimiento de hacer bien las cosas que, gracias a Dios, ha logrado calar, aunque sea un poquito, en nuestro círculo de gente que ha querido apoyarnos cada miércoles y jueves en El Apartamento. Y eso, nos hace inmensamente felices.

El Apartamento, por cierto, ese mágico espacio ubicado en la Calle Génova 7, en el Quinto piso del mismo. Ese sobreático tan peculiar y acertadamente decorado en donde cualquier arte tiene cabida. Ese lugar que, curiosamente, nos podría hacer pensar que estamos en un piso neoyorquino puramente cosmopolita, bohemio, en el que las bebidas a 1€ pueden saciar nuestra sed física, que no nuestra sed de arte.
Ese lugar es el que nos ha acogido durante este mes. Estas cinco semanas de ilusión, ganas y felicidad. Y es que Amor Malentendido ha sido escrito para ser representado en un lugar íntimo, en donde el público, mientras se toma una cerveza, puede ver, a escasos metros, las emociones internas que pasan continuamente a través de Alexis y Dana. Los protagonistas de la misma.
Dana. Esa chica tan efusiva. Tan ocupada. Siempre alerta, pero a la vez tan simpática (cuando quiere) Tan borde y tan adorable... Irene Soler es quien da vida a todas esas cosas. Sin ella todo esto no hubiese sido igual. Sin esa energía tan positiva y enredante, en lo personal, ni ese talento tan natural en lo profesional, Christian y Alexis hubiesen sido de otra manera. Creo que no se puede elegir otra compañera mejor en la faz de la tierra. La elegiría en veinte vidas. En veinte Amores Malentendidos en veinte épocas diferentes. En cualquier camino posible, Dana tendría su cara y sus ganas. De eso, estoy totalmente seguro. Gracias Irene. Gracias Dana. Porque mis ganas han ido exponencialmente ligadas a las tuyas, sobre todo en lo que a la producción se refiere. xD
Gracias Mario, nuestro dire, por haber dirigido esto tan bien. Por habernos dados las pautas necesarias para entender el malentendido. Por darnos las pistas que necesitábamos para hacer nuestra y fresca la función y hacer que, ora el público, ora nosotros, nos divirtamos como enanos (todos mis respetos a Tyrion Lannister). Eres un gran director. Espero que no sea lo último en lo que coincidamos.
Gracias Israel. Por cedernos esta delicia de texto. Un texto con un humor bueno. No la típica comedia tonta, gestual y subida. No. Esto es un texto como un caramelo para un actor, que le hace ser creíble y natural ante el público en un espacio tan reducido.
Es la segunda vez que interpreto un texto tuyo. Espero, no sea la última, porque autores así, como tú, se van viendo pocos.
Gracias a la pequeñita, pero inmensa, Duna. Que con su monólogo, "Estoy Bien", no ha podido ser mejor vecina de sala. Además, no solo he tenido la ocasión de ver lo fantástica y valiente actriz que es, sino que también me ha mostrado lo encantadora y abrazable que es. Duna, ¡for ever!
Y gracias a El Apartamento. Por darnos la oportunidad de hacer todo esto en tan bonito espacio en un mes tan malo en Madrid. Por el trato recibido y la camaradería obtenida. Volveremos, si nos lo permitís.
Gracias a otras personas que han aportado su granito de arena. Sara Millán por la foto del cartel. Ester Haro por el diseño del mismo. Jesús Lucena por la grabación de la función. Y a esos medios de comunicación que han gastado un poquito de su tiempo y de su espacio para hablar de nosotros.
Por mi parte. Un servidor está afligido por acabar ya. Puedo decir que cada semana he ido disfrutando más. He ido aprendiendo cosas. Improvisando gestos y palabras. Acrecentando la química que han conseguido Alexis y Dana. He sido infinitamente feliz. Ahora no puedo evitar sentir tristeza. Julio ha volado, (el mes, digo) Pero es así. Cuando disfrutas algo, el tiempo no vuela. El tiempo va a la velocidad del sonido. Y mi estómago nota las sacudidas.
Quedan dos oportunidades para que seáis parte de esta familia. Para que repitáis si no queréis perderos ni un solo detalle de la obra. Aviso, cada día sale algo nuevo, eso es verdad. Me haría inmensamente feliz veros allí a todos, llenando pase por pase y haciéndonos sentir las personas más dichosas del mundo.
Gracias a todos los que habéis hecho posible que una micro comedia así, pequeñita, haya llegado a ahondar tanto en nuestros corazones. Gracias por vuestras risas y aplausos. Vuestras críticas y vuestra presencia. Amor Malentendido se ha hecho tan grande, gracias a vosotros, que no habrá verano ni parón vacacional que la pare, valga la redundancia.
Seguiremos luchando y siendo pesados.
13 jul 2014
Mío.... Nuestro...
Él está sacando un cigarro del bolsillo interior de su americana y lo enciende con pulso firme.
Ahí, en ese tranquilo campo lleno de paz, se suma en sus más profundos pensamientos y recuerdos. Ni si quiera es consciente cuando la lluvia empieza a caer, sigilosa, apagando el pitillo que asoma por entre sus labios.
Su mente va directa hacia ella. Hacia la mujer que lo había sido todo en su vida. Esa mujer que, no hace mucho, lo había dejado.
Aún no entiende como lo ha podido abandonar. Piensa en lo injusta que es la vida. Si él lo ha dado todo por ella. La ha cuidado. La ha tratado lo mejor que había podido. Pero, a pesar de todo, ella lo había traicionado. Al final, el amor que se habían jurado no había sido más que palabras vacías. Una vida por nada...
Tiene la tentación de abrir el paraguas que lleva con él. Pero la lluvia en la cara le sienta bien. Y si cayera alguna lágrima, las gotas resbalando por sus mejillas la disimularían bien.
Y así, mientras el agua iba fluyendo junto con el tiempo, los recuerdos iban renaciendo en su interior como una cascada eterna cayendo al infinito.
Estaba en aquel día. Habían discutido por una nimiedad que no lo fue en el momento. Ella había sacado ese carácter tan peculiar, y aterrador, a menudo, y lo había mandado lejos varias veces. Pero él estaba tranquilo. La conocía demasiado bien.
Entonces la puerta de su casa apareció ante él. Tomó aire y lo expulsó pausadamente. Deslizó su mano derecha sobre las ligerísimas arrugas de su chaqueta y giró la llave mientras empujaba la puerta.
El perfume embriagador de las velas aromáticas lo recibió como si de una dulce bofetada se tratara. Allí estaba ella. Medio sentada y medio caída en el sofá, con la cabeza echada hacia atrás mientras sostenía una vistosa copa de vino color rojo sangre con una mancha de carmín en el borde. Ni si quiera lo miró.
Él se acercó hacia ese bonito cuerpo vestido, tan solo, con un elegante sostén negro de encaje y unas braguitas a juego. No se dijeron nada. Los dos sabían qué tenían que hacer.
Se fue detrás del sofá e hincó sus rodillas en el suelo. Colocó una mano en cada mejilla de esa bonita cara echada hacia atrás, desde el respaldo, y completamente invertida a la de él. Ella, con los ojos cerrados aún, ofreció sus preciosos labios que, pintados de ese rojo intenso, parecían dos rubíes a punto de estallar por encontrar una boca en la que morir. Y él, si dejar de mirar impresionado ese rostro escultural, agarró la cortina negra y lisa que era su pelo cayendo, intentando llegar al suelo. Tiró de ella, con delicadeza, y ofreció esos labios en los que ella deseaba caer.
Arrastró su mano al vientre plano de ella, que subía y bajaba cada vez más rápido. Sin dejar de perderse en su boca, guió la palma de la misma hasta el sujetador que guardaba un bonito y redondeado seno. Y lo apretó. Con agresividad, pero a la vez con la delicadeza necesaria para tornar el leve dolor en un placer impaciente.
Al tiempo, la levantó a plomo del sofá mientras ella enredaba sus finas y esbeltas piernas en torno a la cintura de él. Entonces la visión cambió. Ahora, los dos cuerpos desnudos se proyectaban como dos sombras jadeantes, ardientes de deseo y consumiéndose en el mismo, sobre una pared del salón alumbrado, tan solo, por el titilante parpadeo de las velas.
Diferentes enlaces y situaciones corporales acudieron a su memoria. Todas tenían en común que le traían el vivo recuerdo del tacto tan sedoso y suave de su piel. El sabor de la misma. El aroma tan intenso que emanaba de ella acudía ahora a su mente...
Se excita. Se confunde y al mismo tiempo nota como si el corazón se le parase y la sangre se acumulara en sus ojos, que luchan por no descargar aquel torrente de emociones que se agolpa en aquellas ventanas que ahora miran al infinito.
Poderosos son aquellos recuerdos que despiertan su entrepierna. Malvados por acudir a él en este día. Se siente egoísta. Se odia al pensar que quizás fue solo el sexo y esa pasión desmedida lo que lo había cautivado. Su fogosidad. Sus bonitas y lisas piernas. Sus redondeadas nalgas... tal vez fuera eso lo que anhelaba de verdad.
Pero entonces, otro recuerdo, esta vez salvador, acude a él.
Observa las manos de la misma mujer acariciando su torso desnudo. Siente como se le eriza todo el vello del cuerpo al recordar esa sensación por la espalda.
Ahora ve su boca. Sin pintalabios. Solo esos labios curvados en una eterna sonrisa capaz de penetrar donde jamás ha conseguido llegar nadie. Vuelve a sentir esa emoción que lo embargó entonces. Se ve a él mismo jugueteando con los bucles de su pelo. Recorriendo su cara en un íntimo susurro táctil. Sí. La quería.
Deseaba su sexo. Deseaba sus juegos eróticos que le hacían perder la cordura. Deseaba esa cara felina en la que tornaba su rostro perfecto cuando se ponía sobre él dispuesta a llevarlo más allá de la imaginación....
Pero también, ahora lo sabía, quería ver su sonrisa cada día. Quería sujetar su mano al cruzar cada paso de cebra. Quería sentir su mirada fija en sus ojos. Quería escribir una pagina de su libro en cada uno de los idiomas de todas las ciudades que visitasen. La quería.
La quiere. La ama como a nadie. Y eso, le tranquiliza.
No puede evitarlo y vuelve a repetir la misma acción que lleva haciendo una semana. Desliza su dedo por la pantalla táctil de su Iphone. Accede a la lista de contactos. Letra N. Y pulsa un nombre para llamar mientras, dubitativo, se lleva el móvil a su oído derecho. No suena nada. Nervios. Impaciencia. Miedo. Deseo. Inseguridad. Alivio. Nada. Pero al rato, una bella voz. Una voz suave, cautivadora y divertida resuena en su tímpano:
- Soy Nerea. Pero no estoy, como habrás comprobado. Pero tranqui, si es algo mío... nuestro, te devolveré la llamada pitando. Paaaaaaz.
Suena el pitido indicando que ahora se empezaría a grabar tu mensaje. Pero no hay palabras que se presten a ello. Él no llama para dejar ningún mensaje.
Una vez más, aquella voz es capaz de traspasar cualquier barrera. Ya no importa que esté solo. No importa que ella lo haya abandonado. No importa esa rabia contenida de saber que, la mujer a la que más ha amado, lo ha dejado de repente. El cigarro, en sus labios muertos, cae al suelo. Apagado. Como él.
Volver a escuchar su voz lo acerca aún más a esos recuerdos. Lo hace formar más parte de ellos, si cabe. Es entonces cuando el torrente que empuja las ventanas de sus ojos se hace más fuerte y destruye el cristal que lo contiene. La coraza, rompiéndose en mil pedazos, se funde con el agua que cae, con más fuerza ahora, de aquel cielo gris.
Él no puede más. Se deja caer de rodillas manchando sus tejanos del barro que está empezando a formarse. Y mientras las lágrimas corren por sus mejillas como si de pequeñas estrellas fugaces surcando el cielo de la noche se tratara, se abandona aún más, apoyando las palmas de sus manos en aquella superficie fría y húmeda.
Abre los ojos. Desliza su índice por las letras grabadas en el mármol. La N. La E. La R...
La lápida está fría. Su alma está fría. Sin vida. Como la mujer que dio todo por él.
Ahí, en ese tranquilo campo lleno de paz, se suma en sus más profundos pensamientos y recuerdos. Ni si quiera es consciente cuando la lluvia empieza a caer, sigilosa, apagando el pitillo que asoma por entre sus labios.
Su mente va directa hacia ella. Hacia la mujer que lo había sido todo en su vida. Esa mujer que, no hace mucho, lo había dejado.
Aún no entiende como lo ha podido abandonar. Piensa en lo injusta que es la vida. Si él lo ha dado todo por ella. La ha cuidado. La ha tratado lo mejor que había podido. Pero, a pesar de todo, ella lo había traicionado. Al final, el amor que se habían jurado no había sido más que palabras vacías. Una vida por nada...
Tiene la tentación de abrir el paraguas que lleva con él. Pero la lluvia en la cara le sienta bien. Y si cayera alguna lágrima, las gotas resbalando por sus mejillas la disimularían bien.
Y así, mientras el agua iba fluyendo junto con el tiempo, los recuerdos iban renaciendo en su interior como una cascada eterna cayendo al infinito.
Estaba en aquel día. Habían discutido por una nimiedad que no lo fue en el momento. Ella había sacado ese carácter tan peculiar, y aterrador, a menudo, y lo había mandado lejos varias veces. Pero él estaba tranquilo. La conocía demasiado bien.
Entonces la puerta de su casa apareció ante él. Tomó aire y lo expulsó pausadamente. Deslizó su mano derecha sobre las ligerísimas arrugas de su chaqueta y giró la llave mientras empujaba la puerta.
El perfume embriagador de las velas aromáticas lo recibió como si de una dulce bofetada se tratara. Allí estaba ella. Medio sentada y medio caída en el sofá, con la cabeza echada hacia atrás mientras sostenía una vistosa copa de vino color rojo sangre con una mancha de carmín en el borde. Ni si quiera lo miró.
Él se acercó hacia ese bonito cuerpo vestido, tan solo, con un elegante sostén negro de encaje y unas braguitas a juego. No se dijeron nada. Los dos sabían qué tenían que hacer.
Se fue detrás del sofá e hincó sus rodillas en el suelo. Colocó una mano en cada mejilla de esa bonita cara echada hacia atrás, desde el respaldo, y completamente invertida a la de él. Ella, con los ojos cerrados aún, ofreció sus preciosos labios que, pintados de ese rojo intenso, parecían dos rubíes a punto de estallar por encontrar una boca en la que morir. Y él, si dejar de mirar impresionado ese rostro escultural, agarró la cortina negra y lisa que era su pelo cayendo, intentando llegar al suelo. Tiró de ella, con delicadeza, y ofreció esos labios en los que ella deseaba caer.
Arrastró su mano al vientre plano de ella, que subía y bajaba cada vez más rápido. Sin dejar de perderse en su boca, guió la palma de la misma hasta el sujetador que guardaba un bonito y redondeado seno. Y lo apretó. Con agresividad, pero a la vez con la delicadeza necesaria para tornar el leve dolor en un placer impaciente.
Al tiempo, la levantó a plomo del sofá mientras ella enredaba sus finas y esbeltas piernas en torno a la cintura de él. Entonces la visión cambió. Ahora, los dos cuerpos desnudos se proyectaban como dos sombras jadeantes, ardientes de deseo y consumiéndose en el mismo, sobre una pared del salón alumbrado, tan solo, por el titilante parpadeo de las velas.
Diferentes enlaces y situaciones corporales acudieron a su memoria. Todas tenían en común que le traían el vivo recuerdo del tacto tan sedoso y suave de su piel. El sabor de la misma. El aroma tan intenso que emanaba de ella acudía ahora a su mente...
Se excita. Se confunde y al mismo tiempo nota como si el corazón se le parase y la sangre se acumulara en sus ojos, que luchan por no descargar aquel torrente de emociones que se agolpa en aquellas ventanas que ahora miran al infinito.
Poderosos son aquellos recuerdos que despiertan su entrepierna. Malvados por acudir a él en este día. Se siente egoísta. Se odia al pensar que quizás fue solo el sexo y esa pasión desmedida lo que lo había cautivado. Su fogosidad. Sus bonitas y lisas piernas. Sus redondeadas nalgas... tal vez fuera eso lo que anhelaba de verdad.
Pero entonces, otro recuerdo, esta vez salvador, acude a él.
Observa las manos de la misma mujer acariciando su torso desnudo. Siente como se le eriza todo el vello del cuerpo al recordar esa sensación por la espalda.
Ahora ve su boca. Sin pintalabios. Solo esos labios curvados en una eterna sonrisa capaz de penetrar donde jamás ha conseguido llegar nadie. Vuelve a sentir esa emoción que lo embargó entonces. Se ve a él mismo jugueteando con los bucles de su pelo. Recorriendo su cara en un íntimo susurro táctil. Sí. La quería.
Deseaba su sexo. Deseaba sus juegos eróticos que le hacían perder la cordura. Deseaba esa cara felina en la que tornaba su rostro perfecto cuando se ponía sobre él dispuesta a llevarlo más allá de la imaginación....
Pero también, ahora lo sabía, quería ver su sonrisa cada día. Quería sujetar su mano al cruzar cada paso de cebra. Quería sentir su mirada fija en sus ojos. Quería escribir una pagina de su libro en cada uno de los idiomas de todas las ciudades que visitasen. La quería.
La quiere. La ama como a nadie. Y eso, le tranquiliza.
No puede evitarlo y vuelve a repetir la misma acción que lleva haciendo una semana. Desliza su dedo por la pantalla táctil de su Iphone. Accede a la lista de contactos. Letra N. Y pulsa un nombre para llamar mientras, dubitativo, se lleva el móvil a su oído derecho. No suena nada. Nervios. Impaciencia. Miedo. Deseo. Inseguridad. Alivio. Nada. Pero al rato, una bella voz. Una voz suave, cautivadora y divertida resuena en su tímpano:
- Soy Nerea. Pero no estoy, como habrás comprobado. Pero tranqui, si es algo mío... nuestro, te devolveré la llamada pitando. Paaaaaaz.
Suena el pitido indicando que ahora se empezaría a grabar tu mensaje. Pero no hay palabras que se presten a ello. Él no llama para dejar ningún mensaje.
Una vez más, aquella voz es capaz de traspasar cualquier barrera. Ya no importa que esté solo. No importa que ella lo haya abandonado. No importa esa rabia contenida de saber que, la mujer a la que más ha amado, lo ha dejado de repente. El cigarro, en sus labios muertos, cae al suelo. Apagado. Como él.
Volver a escuchar su voz lo acerca aún más a esos recuerdos. Lo hace formar más parte de ellos, si cabe. Es entonces cuando el torrente que empuja las ventanas de sus ojos se hace más fuerte y destruye el cristal que lo contiene. La coraza, rompiéndose en mil pedazos, se funde con el agua que cae, con más fuerza ahora, de aquel cielo gris.
Él no puede más. Se deja caer de rodillas manchando sus tejanos del barro que está empezando a formarse. Y mientras las lágrimas corren por sus mejillas como si de pequeñas estrellas fugaces surcando el cielo de la noche se tratara, se abandona aún más, apoyando las palmas de sus manos en aquella superficie fría y húmeda.
Abre los ojos. Desliza su índice por las letras grabadas en el mármol. La N. La E. La R...
La lápida está fría. Su alma está fría. Sin vida. Como la mujer que dio todo por él.
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