14 oct. 2014

Ébola, en menudo E(m)bolao nos has metido.

Octubre.
Uno de mis meses favoritos. Que sea el mes en el que cumplo años tiene algo que ver, por supuesto. Pero, además, este octubre se siente diferente. Supongo, que, venir renovado y recargado del viaje por los Estados Unidos tiene, otra vez más, algo que ver en esa sensación.
Pero no todo son buenas noticias. Al llegar me encuentro con algo que ya rondaba el ambiente antes de irme pero parece que, ahora, está aquí para quedarse. Me refiero al ébola.

Antes de esto el ébola era como los billetes de 500€, sabíamos que existía, que por ahí estaba, pero no era algo que pudiéramos tener cerca de nosotros.
Sí. Sabíamos que andaba por allá lejos, en África, y que mataba a mucha gente cada año. Pero solo lo sabíamos por la publicidad de UNICEF que veíamos en las marquesinas solicitando ayuda simplemente mandando un sms.

Pues bien. Ahora todo el mundo lo conoce porque, alguien que no hizo bien su trabajo, acaba de abrirle la puerta y está aquí. Muy cerquita. Ahora todo el mundo lo conoce por la psicosis generalizada que está levantando en Madrid.

Como seres que solo aprenden a base de palos que somos, espero que no tenga que pasar algo realmente grande y grave con este asunto para que nos demos cuenta de que los que deciden por nosotros la han vuelto a cagar.

Pero volvamos a octubre, por favor, y a las cosas positivas que nos viene aportando. El mes de los libras y del equilibrio. Un mes que me hace pensar en que ya voy dejando de ser ese tierno ser con hoyuelos en los carrillos con cabeza casi plateada. Un mes en el que, por otro lado, me hace agradecer a la vida el seguir cumpliendo años y alcanzando, poco a poco, pequeñas metas que te ayudan a crecer.
Pero sí, es duro verte la cara y ver esas pequeñas apariciones de arrugas que van saliendo cuando haces alguna mueca. O cuando miras fotos de años atrás y tu cara aún era angelical. Piensas que ojalá aún te pidieran el DNI para entrar a los sitios. Pero, al mismo tiempo, te dices que ahora es cuando de verdad estás viviendo la vida que se va abriendo ante ti. Que esta independencia que tienes ahora, antes la deseabas con todo tu ser... Pero esa, supongo, es la naturaleza del ser humano. Añoramos lo pasado. Deseamos lo futuro. Queremos poseer lo que no está a nuestro alcance.
Pero debemos ser conscientes que el cumplir años forma parte de nuestro camino, con todo lo que conlleva.

Octubre. Mes de renovaciones. Nos lo empiezan a indicar los árboles que, en silencio, dejan caer sus hojas caducas que ya perdieron el color para dar pasos a nuevas y coloridas hojas.
Tiempo de renovarse... Es el susurro que, desde que estoy aquí, viene una y otra vez a mi mente.
Quiero seguir sintiéndome actor. Y, por suerte, ya he arrancado la motivación necesaria para dedicar tiempo y dinero a seguir ampliando experiencia y formación.

Y tengo mono. Mono de ponerme delante de una cámara ya que llevo tiempo sin hacerlo. Así que acepto guiones!! :p

Como ya he dicho, es el mes en el que empieza la renovación de la energía que fluye (es lo único que me gusta del otoño). Quiero empaparme de ese flujo en movimiento y aprovechar para dejar caer mis hojas caducas y hacer florecer los nuevos brotes. Ya lo dije el pasado Año Nuevo. No creía que mi año fuera 2014, como es lo típico decir: "este año que entra va a ser mi año". Lo tenía, (y lo tengo), bastante claro. mi año será 2015. 2014 solo sería un año puente en el que las cosas empezarían a moverse, y, de momento, así ha sido.
Creo que, desde que estoy aquí, esta siendo el año más provechoso, en el que más estoy aprendiendo y que más gente guapa e interesante estoy conociendo.

Teatro. Cine. Televisión.
Televisión. Teatro. Cine.
Cine. Televisión. Teatro.

Me da igual el orden. El orden de los factores no altera el producto. En este caso, el resultado sería siempre el mismo:

SERÍA INMENSAMENTE FELIZ.


6 oct. 2014

USA. Un viaje para el recuerdo.




Tres días después de mi llegada, y ya escribiendo desde el ordenador, voy a copiar lo que escribí estando en el aeropuerto JFK de Nueva York mientras esperaba a coger el último avión con destino a Madrid.

Señoras, señores, esto se acabó. Espero en el JFK, después de un viaje desde Los Ángeles, reflexionando sobre todo lo que he vivido en este mes. Un mes que se me ha pasado volando y lento al mismo tiempo. No es lento en plan mal. Sino que es la sensación que tengo cuando miro atrás. Parece que hace años que andaba por las calles de NY o de Santa Mónica, y apenas hace tres semanas. (Mi barba da fe de ello)
Tengo ganas de llegar. Tenía ganas de volver. Pero, es curioso. Ayer, mientras intentaba dormir en mi cama próxima al aeropuerto de LA, una sensación de nostalgia y tristeza me vino a la mente. Supongo que al ver la hora en la que todo se acaba se acercaba, mis recuerdos me jugaron una mala pasada al pensar que, quizás, nunca más volveré aquí. Que quizás, nunca volveré a ver a estas personas que me he encontrado y que me han ayudado a no sentirme tan solo y distante de los míos y que, de verdad, han hecho un esfuerzo en preocuparse por mí.

Ahora toca reflexionar sobre todo lo vivido y lo visitado. Muchos me habéis preguntado, y me preguntaréis, que con qué ciudad me quedo... Mi respuesta es que no lo sé... Cada una tiene su encanto particular y su handicap correspondiente. Si me dijeran que podría vivir en la ciudad que quiera, no sabría decidir. Tendría que ver las condiciones económicas, laborables y sociales que tendría en cada una. Pero si fueran las mismas en todas, creo que tiraría una moneda al aire.

Vamos por partes.

-New York: NY es NY. No hay más que añadir a la lista de cosas buenas. Además, es la más cercana en hora y distancia a España. Contras: Es muy cara. Los inviernos son muy fríos y los veranos calurosos. En extremo. Y se respira un estrés de vida muy estresante, válgase la redundancia. Además, no sé si soportaría un verano entero ese aire acondicionado a tope cual ventisca.



- Los Ángeles: Aquí habría que dividir. Es una ciudad muy grande con zonas claramente diferenciadas. Downtown me niego en rotundo. Santa Mónica, Westwood y West Hollywood molan. Los Pros están claros: Playas grandísimas. La auténtica y relajada vida californiana. Deportes por doquier y las tías más guapas que he visto en todo el viaje! jaja. El tiempo es otro factor importante. Mucho sol. Contras: Hay un incontable número de mendigos. Si no tienes coche es muy difícil vivir ahí. El transporte público es una basura. Son sitios con pocas cosas para ver. No son lugares bonitos ni con encanto.



-San Francisco: El Pro, clarísimo. Es de las ciudades más bonitas que he visto. De las que más seguro me he sentido andando por ella. El ambiente increíble de los muelles...  Contras: Es cara. El transporte público, aunque es bueno, es carillo. El tiempo tiende a formar constantes neblinas en la ciudad y es más fría que el resto.



-San Diego: Bueno, aquí, la cultura playera californiana de surf, deporte, playas y actividades acuáticas, está más arraigada que en ninguna. Hay una cantidad increíble de estudiantes y de gente joven. Aunque no es una ciudad que destaque por su atractivo o belleza, es una ciudad que tiene algo que te gusta y te hace sentir cómodo. Te despierta un buen sentimiento al imaginarte viviendo allí. Los Contras son más o menos los mismos. El coche es indispensable. El transporte público es aún peor que en LA.



-Honolulu: La lista de los Pros es larga, El tiempo. Allí es siempre verano. Mola mucha saludar diciendo Aloha y haciendo el gesto surfero con la mano (Hang Loose). El surf. Los paisajes. Las playas. Las asiáticas. Los ukeleles y su música. Stich, (que no Lilo). Y, sobre todo, esa sensación ancestral y de bienestar que te produce estar allí. Contras. Los semáforos, (puede ser que esto se aplique a todas las ciudades americanas, pero solo he conducido aquí) Esperas indefinidas; Demasiado caras por el turismo. El tiempo que, aunque sea un pro, también es un contra, ya que puede empezar a llover de repente); La distancia. Son doce horas menos que en España y no se cuantos miles de km. Y, por poner alguna pega más: Estas demasiado cerca de los dominios de Godzila.



Creo que está claro qué ciudad tiene más pros. Pero hay un hándicap demasiado importante que no tienen las otras ciudades... y es que vivir cerca de Godzila no se puede aceptar!... No! Me refiero a la lejanía con España.

Ahora que ya estoy esperando al último vuelo, casi en paz y deseando llegar, dormir en mi cama, afeitarme y reencontrarme con gente a la que echo de menos, estoy sintiendo una satisfacción interior que nunca había sentido (nunca había viajado). Y es que, con toda la humildad, creo que soy un valiente. Este ha sido mi primer viaje (sí, sí, no me miréis así) Un viaje que ha durado un mes en el que he estado en cinco ciudades, he recorrido miles de millas y lo he hecho yo todo solo. Además, tampoco es que mi inglés fuera perfecto, pero ha mejorado.
Seguridad. Confianza. Paciencia. Madurez... Estas son algunas de las virtudes que, creo, se me han acrecentado con este viaje.
No me he montado ni en un bus turístico. Todos los recorridos y las cosas que he visto me los he guisado yo buscando en internet, preguntando y descubriendo lugares, simplemente, por ir andando. Estoy seguro de que habrá cosas que no he visto, pero también lo estoy de que he visto lo más importante e imprescindible...
Y todo eso lo he hecho alimentándome del wifi del McDonals y del Starbucks. No he tenido conexión la mayor parte del día... y eso, os lo aseguro, es duro de cojones!
A pesar de eso, he tenido pocas situaciones de desesperación. Solo una, al coger el vuelo de regreso de Honolulu, el cual se retrasó dos horas y me vi desesperado intentando informar a la persona que venía a recogerme a la llegada a San Diego.
Gracias a Dios, para los muchos aviones que he tenido que coger y los km. que he hecho, ha sido un viaje sin muchas dificultades.

También he descubierto páginas y apps para estancias, alquiler de coches, una especie de medio taxis negros y mucho más barato que utilizaré, sin duda en el futuro.
Gracias a Airbnb he podido hospedarme treinta noches en casas, siendo mucho más barato que en un hotel. Puede haber mejores o peores alojamientos pero, en general, mis estancias han sido cómodas. En especial con Melissa y Agustín, en Brooklyn, y con John, en Santa Mónica. Y es que con ellos no solo ha sido que la habitación sea genial, sino que realmente hemos llegado a entablar una relación de "amistad" y medio confianza. Sinceramente, espero volver a verlos y seguir en contacto.





Por último, quiero agradecer a todos vosotros, que me habéis seguido la aventura desde España mediante las cosas que he ido subiendo. Con vuestros comentarios y "me gusta". A los que me habéis escrito y me ha dado una inmensa alegría al conectarme y ver tantas notificaciones y mensajes... De verdad... Al estar tan lejos, no sabéis lo que me ha animado ver tantas cosas de esas.

Y también, sobre todo, a la gente en USA que ha sacado un momento de su tiempo apra ayudarme en los diferentes lugares en donde he estado. Ya sea ofreciéndome una cama donde dormir; venir a recogerme al aeropuerto o prestarme unas horas del día para ir a hacer algo juntos. Vamos por orden: Melissa y Agustín: John. Brit, Darla, Rosi; Davey, Neecka, Olivia, David, Dorian, Erika; Aley, Amy...
De verdad. Thanks for be nice. I hope see you again. Without you, my feelings would be different.



Y qué decir de USA... Ya de por sí es un país que llama la atención. Ha sido mi primer viaje. Algo que me ha hecho madurar y tener seguridad. He aprendido mucho sobre el mundo y sobre mí. He descubierto como es mi barba hipster...

Always in my heart. Always in my mind...

Love USA