17 ago. 2012

[Minuto a minuto] ¿Creer o no creer? He ahí la cuestión.

Casi ni me acordaba de la existencia de este, mi curioso blog, en el que, según recuerdo, a menudo escribía desahogándome de los temas que surcaban los voluminosos e inestables mares de mi cabeza. Curiosamente, el tiempo consumido en el trabajo es mayor de lo que uno podría esperar, y eso ha hecho que dicho océano se reduzca a un tranquilo y pequeño lago de aguas dulces donde ni un velero en miniatura podría avanzar.

Pero hoy, alentado por la épica BSO de la película "Brave", una ventisca ha azotado las tranquilas aguas de mi lago haciendo que vuelva a sentir, nuevamente, unas olas rememorativas de aquellas eras oceánicas. 

Mucho los tiempos cambiado han, mucho los políticos a la parra subido han. Pero aún así, el sol sigue poniéndose por occidente y madrugando por oriente. La tierra sigue su inevitable camino hacia su destrucción. Los pajarillos cantan y las nubes se levantan. Eso está claro. Pero en medio de este caos económico y social, donde la tijera está siendo últimamente la herramienta más utilizada por el político español y las palabras del pueblo ascienden cada vez más a hacia unos oídos sordos, aún queda lugar a la esperanza. Sí, señores. El ser humano está creado para creer que se puede. Cada día nos levantamos creyendo en un mundo mejor. Creyendo en el alcance de nuestras metas. Meditando acerca de nuestro futuro. Construyendo una fantasía en la que eres feliz junto a una persona. Posiblemente seamos seres utópicos diseñados para las constantes decepciones. Una caída tras otra, pero aún así, creemos.

Quizás eso nos hace débiles, o quizás sea justo lo contrario. Esa capacidad de esperar siempre algo es el motor de nuestra motivación, supongo. Siempre en funcionamiento. Podríamos decir que creer en la esperanza es para el ser humano lo que la gasolina al coche Capacidad innata de mentes racionales. Pero, ¿y si la rutina hace menguar dicha capacidad? La acomodación, el miedo a perder, la falta de valor a probar cosas nuevas, y con ello, la falta de convicción en tus "ac" y "ap" titudes. Puede pasar, y en estos momentos de encarcelamiento perpetuo que, solo exagerando un poco, puedo asegurar, doy fe de la fugaz perdida de imaginar, de creer. Pero tranquilos, ¡nada grave!

Acabaré diciendo que solo hay que vivir, disfrutar de la vida en los términos que puedas hacerlo. Pero sobre todo, no querer anticiparte a los hechos que vendrán solos, que solo aumentarán tu inseguridad y preocupación. No pensar más allá del tiempo que no puedas controlar en ese instante. Vivir día a día, minuto a minuto. Eso es lo que nos llena o nos vacía como seres de sangre caliente que sienten y padecen. Absorber el presente que, fugazmente, se convierte en pasado y se pierde en la infinita línea del tiempo que no parar de avanzar.

Y sobre todo, ser tú, hacer lo que quieres hacer, vivir como quieras vivir. Dejarte hacer, fluir con la gente que te aporte. En definitiva, DEJARTE LLEVAR, en este gran ciclo de idas y venidas.

No es un consejo, ni de listillo, ni de alguien que haya llegado al Nirvana en lo que atañe. Solo son reflexiones de un chico ocupado que desea plasmar en este, su blog.