9 feb. 2011

[Análisis] Los Tudor.


Hoy dedico el post a comentar una serie que recientemente he acabado de ver: Los Tudor.
Una serie histórica que cuenta el reinado de uno de los más conocidos reyes ingleses, Enrique VIII.
La serie no es muy larga, son cuatro temporadas que tienen entre 8 y 12 capítulos cada una de unos 50 minutos de duración. En ella narran la vida de este rey tan famoso que vivió en la Alta Edad Media y que es conocido por sus innumerables aventuras sexuales, sus seis matrimonios y por ser el primer rey que se atrevió a desafiar a la Iglesia de Roma desvinculándose de ella y otorgándose, el mismo, el título de cabeza de la Iglesia Inglesa. Además, fue de los monarcas que más poder se autoproclamó en esa época.

Para ello tenemos un reparto encabezado por Jonathan Rhys Meyers, dando vida al rey. He de decir que Enrique VIII, como puede apreciarse en sus retratos, era feo y gordo. Evidentemente el protagonista de la serie no iba a ser alguien así, de ahí la contratación de un actor guapo. (Lo entiendo, y es que tienen que atraer a las féminas.)
Un gran trabajo el del actor. Me gustó mucho. No es nada fácil interpretar a ese tipo de personaje, que además de ser un rey de otros tiempos era, precisamente, este tan peculiar. Caprichoso, soberbio, con delirios de grandeza increíblemente desarrollados, incluso algún toque demencial. Todo eso lo consigue el actor de maravilla. Además, su obsesión por el sexo y el hecho que marcará cada temporada, y ese es la siempre presente preocupación y tormento del rey por no tener un descendiente varón, y cuando lo tiene, el miedo a las enfermedades que pudiera contraer causándole la muerte.
Con el paso de los años en la serie se ve una evolución muy creíble, contando con que la edad del personaje supera con creces la del actor, pero Jonathan Rhys consigue ese equilibrio de verdad dotando al rey con las mismas facetas que dije anteriormente pero con la evolución que se tiene a medida que vas haciéndote mayor.

Después van pasando muchísimos actores a través de la serie. Muchos de renombre como Sam Neill, que interpreta en la primera temporada al Cardenal Wolsey; Peter O´otole y Max Von Sidow como el Papa y un importante Cardenal de este respectivamente, y un largo etc. de grandes actores y actrices que cumplen exquisitamente su papel con textos de inglés antiguo que no es nada fácil. También cabe destacar la presencia del español en la serie en VOS, ya que la primera reina, Catalina, es de origen español, y tanto ella como los embajadores españoles hablan de vez en cuando nuestra lengua, con acento inglés, eso sí. Aunque me llamó la atención un duque español que aparece y, precisamente, habla español. Se nota con claridad que el actor es de aquí, por su acento, y me alegró, por cierto. :)

Particularmente la serie me ha gustado mucho. Para empezar porque me gusta mucho la historia. Abarca un gran erotismo debido a las numerosas escenas de cama que incluye. Tampoco pueden faltar las ejecuciones en la plaza, las intrigas y conveniencias en la Corte, así como la acción. En la primera temporada hay muchas escena de los famosos torneos de justa, esos donde al rey tanto le gustaba participar. Además, las secuencias de guerra están muy bien filmadas a pesar de que no son los conflictos bélicos lo que cuenta la serie.
La velocidad a la que va la serie es casi vertiginosa. Pero es de entender. Tienen que contar todo un reinado en apenas 38 capítulos. Así que los años pasan casi por capítulo.
Otra cosa a destacar es la buena documentación de la misma. Casi todos, por no decir todos, los personajes que aparecen fueron personas reales. Si bien algunas cosas, a lo mejor alguna fecha o algún acontecimiento, están algo alteradas, apenas imperceptible. Pero volvemos a lo mismo. La poca cantidad de capítulos y los muchos años que contar hacen que los guiones tengan que alterar algunas cosas para poder compaginar.

El ambiente de la serie está magníficamente logrado. Los banquetes, los bailes en la Corte, la música, incluso los platos de comida que aparecen en ellos. Esos cisnes y aves disecadas que contienen dentro el plato a comer. Uf, ¡qué repelús!
El halo sexual de dicho escenario (todos, del primero hasta el último, son unos viciosos) está plasmado hasta en los póster comerciales. Evidentemente así consiguen dos cosas. Primero la de contar uno de los puntos fuertes de la serie y de Enrique VIII. Y lo segundo captar a curiosos y curiosas atraídos por el erotismo que puede provocar el cartel.

Para finalizar, mi valoración de la serie es bastante buena. Eso sí, si no te gusta la historia algunas partes pueden aburrirte. Es cierto que la historia se basa en las relaciones humanas, como todo guión escrito, pero la base, son los hechos históricos.

7 feb. 2011

[Uhhhh] Fantasmikos.

Esta es una de las veces que me pongo a escribir y no sé qué. Ni si quiera he rellenado el hueco del título de la entrada. Pero la verdad es que siento la necesidad de escribir, aunque sea sin tener sentido. Así que haber lo que sale. Voy a hablar de lo primero que se me venga a la mente....

Muchas veces me da por pensar en cosas un poco raras. Por ejemplo, la existencia de diferentes planos de materia. Diferentes universos. Pero no será el caso de hablar de física cuántica. Quedémonos con los diferentes planos materiales. Es decir, nuestro plano físico, el que todos conocemos, y supongamos que existe otro más, llamémosle, por ejemplo, etéreo.

En este caso ahí sería donde mis amigos, los fantasmas, residirían. Que por cierto me dan un cague tremendo. (Uhhh, que escalofrío me acaba de entrar). Podríamos decir que los dos planos a veces tenderían a cruzarse, provocando las famosos encuentros con esas formas espirituales, (encuentros que espero nunca tener, sino me quedo en el sitio). Por una parte sería bonito pensar en la veracidad de esta teoría que se me acaba de venir a la mente. A ver, defino bonito. Me refiero a bueno, la existencia de dos ambientes coexistentes, cada cual a su bola, con sus aproximaciones y cruces eventuales entre ambos provocando que sendos habitantes se reencontraran con seres queridos perdidos antaño, pero luego cada cual a su casita, ¡qué aquí ya estamos demasiados! A eso me refiero, nada de niñas con el pelo hasta los tobillos con camisón ni niños chinos con la cara tan blanca que parecen que la han metido en harina.

Bueno no me voy a enrollar mucho porque es un tema que me gusta hablar de él, pero me infunde un respeto increíble, y luego me quita horas de sueño jaja. Además últimamente me da por soñar con esas cosas, y no me gusta cuando me levanto.
Lo que sí diré es que esa idea si me parecería interesante. La que tenemos normalmente sobre esos seres no. Aunque no sé cómo me las apaño que siempre acabo viendo todas esas películas... Ofuuu.
Posiblemente no vuelva a leer este post en la vida... Así que ahí queda eso.
Chris,