15 abr. 2013

[A flor de piel] La dualidad de cumplir un sueño. Gracias.


Es curioso como el cerebro humano puede hacernos sentir una dualidad única en momentos puntuales e irrepetibles de nuestras vidas.
Era el día 29 de marzo cuando me monté en el bus camino Ponferrada. El objetivo era desconectar unos días en el bonito pueblo de Villafranca del Bierzo con una de mis mejores amigas antes de embarcarnos en lo que, para mí, ha sido lo más importante de este año. Gracias al Máster que estoy cursando en Interactivo hemos tenido la oportunidad de poder estar allí, en dicho pueblo de León, doce días grabando nuestra película, "Herencia". A día de hoy, 16 días después, este chico ha vuelto con una cantidad enorme y revuelta de emociones. Con un crecimiento como persona y un crecimiento profesional. Sintiendo que ha vivido la experiencia más bonita de su vida.

Tengo la necesidad imperiosa de escribir algo, pero realmente no sé como expresar todo lo que siento en este momento. Ha sido un cúmulo de tantas sensaciones...

Empezaré diciendo que en mi vida he pasado tanto frío durante tantas horas seguidas. Frío en la calle, en los set, en el albergue. La afonía casi me juega una mala pasada. Pero la ilusión ha sido mas grande que todo eso.

Realmente ha sido muy duro. Jornadas de doce horas en los que todos hemos currado como unos campeones, tanto equipo técnico como artístico. Hemos sacado incluso 12  y 13 secuencias en un día. Pero eso solo sirve para que la satisfacción sea mayor.
Esperaré ansioso el resultado en ese pedazo de estreno que habrá en los cines a finales de junio. Quiero ver ya esa fotografía tan maravillosa va a tener la película.


Después de algo mas de dos semanas allí, hubo un momento hace unos días (cabe decir que he regresado hoy a Madrid)en el que estaba ya algo saturado de aquello. Del tiempo, del frío, de no dormir en mi cama. No darme una ducha tranquila en mi baño o no ponerme una muda de ropa puramente limpia. Sentía que tenía ganas de volver, de que llegara hoy. Aquí he de ubicar parte de esa extraña dualidad de la que hablaba al principio. Pensaba todo eso, sí, pero al mismo tiempo pensaba que no quería acabar de grabar nunca. Al fin y al cabo es mi sueño, y puedo decir que, haber grabado una película ha cumplido parte del mismo. Por eso, esa extraña sensación de contrariedad, se iba agrandando más conforme se acercaba el día de hoy.
Mismamente ayer, cuando grabé mi última secuencia y todo el equipo nos despidió con un aplauso, me subió un "nosequé" por el estomago como pocas veces he sentido.

Pero lo peor ha sido al llegar aquí. Cuando he soltado la maleta, me he pegado una ducha y me he sentado aquí, he pensado:

Os hecho de menos compis. No sé si será por este momento o no. Pero tengo la sensación de que no podría imaginarme estar sin muchos de vosotros dentro del círculo de mi vida.

Así podréis entenderme: Si a pasar momentos inolvidables con gente (con la que compartimos también emociones en nuestro trabajo) le sumas hacer lo que más deseas en este mundo que es interpretar y encima en estas circunstancias.... no lo voy a explicar más, solo imaginároslo y os dará un vuelco el estómago.  :)

Y qué decir de Álex. El personaje que me ha tocado interpretar. La gente que ha estado allí conmigo sabe cuanta lata dí con el bigote que me dejaron para el personaje. Lo poco que me ha gustado y lo que se han reído (en plan buen rollo!) del hombre y su bigote. Pues hoy, cuando me he puesto delante del espejo con la maquinilla dispuesto a quitarlo, no he sido capaz, y no lo seré hasta que no pase un par de días más. En fin pequeño Álex, siempre te recordaré por ser el primero. Hasta siempre, pringaillo!

Espero poder estar explicando bien lo que siento en este momento. Ya solo me queda dar las gracias a toda esa gente que ha hecho que esto sea posible. A ese equipo técnico con el que hemos tenido la suerte de trabajar y que nos ha ayudado en muchas ocasiones. Por supuesto a la gente de Villafranca, que se han volcado con todos nosotros y nos han hecho más fácil y agradable la estancia allí. A Estudio Interactivo y a Mario por acercarnos a esto. Y sobre todo a mis compañeros, que además de trabajar, ha sido con los que he convivido.
Ha habido tensiones, claro. Somos muchos durante muchas horas al día. Cosas que me han gustado más y cosas que menos. Pero tengo que decir que ha habido tantas, tantas, tantas buenas que las malas no tienen ni un ápice de causar sombra a estas. Y tampoco es este lugar para decirlas. Es momento para agradecer, disfrutar y seguir disfrutando de todo durante estos dos meses que aún quedan de aprendizaje.

Por mi parte nada más. Estoy noqueado, confundido, extrañado, melancólico y raro. En dos días iré fluyendo de nuevo con la ciudad y volviendo a la normalidad. Pero me da pánico volver a lo mismo de siempre, la verdad sea dicha. Me da tanta inseguridad pensar que dentro de poco volveré a la realidad, volveré a despertarme en mi cama (que la adoro, pero aquí vuelve la dualidad) no ver a cierta gente a mi lado, abajo en la cocina preparando un café....
Sigue la contrariedad con esta sensación. Si la tienes es porque has sido increíblemente feliz, pero a la vez causa tanta tristeza no volver a sentirlo....

Pero tranquilos chicos, a pesar de todo, tengo tantas ganas de seguir luchando por esto... He recibido un chute increíblemente grande de fuerza y motivación para seguir haciendo cosas como en estas dos semanas. Me encanta ser actor y poder crear cosas como estas y conocer a tanta gente buena, profesional e increíble como muchos de vosotros. Y hablo de muchas de las 500 personas que hemos estado durante dos semanas en Villafranca del Bierzo.

Así que acabaré diciendo que ha sido la experiencia más genial, profesional, increíble, extraordinaria, sacrificada y agotadora a la vez que he vivido. Ese es mi sueño, y espero, sea mi futuro.

Gracias a tod@s.
De corazón.