28 jun. 2013

La herencia de "Herencia"



Desde octubre del pasado año, hasta ayer mismo, el sueño que no ha dejado de correr en mi cabeza en ese período de tiempo se hizo realidad.
Al final todo ha merecido la pena por esto. Incluso el año trabajando en el infierno para poder pagar el  Máster que acabo de terminar.
Esta es la herencia que me dejan estos nueves meses. Primero de todo, unos compañeros increíbles. Muchos de ellos formarán parte de mi vida a partir de ahora, espero que como compañeros de trabajo, pero, además, como amigas y amigos en los que se han convertido.
Reencuentros con personas que creías olvidadas y que, casualidades de esta caprichosa vida, vuelven a aparecer en tu vida, y esta vez, espero, para quedarse.
Trabajar y aprender de profesionales como la copa de un pino. Recibir formación de grandes directores y grandes profesores.
Y, sobre todo el culmen de todo esto. La guinda del pastel. No voy a escribir otra vez la experiencia de lo que supuso la grabación, pues el post anterior lo dice todo, así que pasaré directamente al día de ayer. Ver en pantalla grande lo que hemos hecho, y, prácticamente, tu sueño cumplido (o al menos uno de ellos. El primero, por así decirlo).
Siendo realistas, y sabiendo donde estamos y cual era el fin del largometraje, ha cumplido los objetivos marcados. Estoy contento con mi trabajo, con nuestro trabajo.
Fue maravilloso ver a todos vosotros que vinisteis a apoyarme en un día tan importante. Gente que lleva años siendo parte de mi vida. Gente a la que llevaba tiempo sin ver. Y gente a la que acabo de conocer y me han sorprendido con su interés y sus ganas de venir a la proyección. También hubo gente a la que eché en falta, y que, por diversos motivos, no han podido acompañarme.
TODAS y TODOS tenéis mi gratitud. Mil gracias de corazón. Y por su puesto, mi afecto y cariño por vuestra generosidad.

Me hubiera gustado estar con todos más de lo que pude estar. Pero entre los nervios del principio y los saludos varios, me fue imposible. Por que sí, estaba nervioso. Más nervioso de lo que he estado jamás ni tan siquiera antes de salir al escenario. Pero no eran nervios de los malos. De esos que te hacen empequeñecer. Si no todo lo contrario. Eran nervios de ganas, de ansías de ver el resultado. De que la gente viese el resultado. Son los nervios que gustan al actor. Esos nervios que van mezclados con pinceladas de orgullo. Tanto que se me secó la boca y tuve que recurrir a la botellita de agua. xD.

Y después de tanta espera infinita y tanto cosquilleo en el estómago te sientas en la butaca. Se hace eterno hasta que se apaga la luz y comienza a rodar la cinta. Empiezan a aparecer los nombres de tus compañeros en grande, y llega el tuyo y tu mundo se detiene para pensar, joder ese se llama como yo... y luego dices, que coño! es que soy yo! Al final todo pasa tan rápido que ni te enteras de lo que has visto.

Entonces, antes de salir de la sala, te giras a la pantalla en la que has aparecido, imaginas el careto ese que tanto se parecía al tuyo, pero en gigante, y piensas: "Espero volver a verte así de grande, campeón." Y sales de ahí pensando en que tal vez puede que sea la primera y la última vez. O tal vez no. Y te dices: "Pues claro, coño. Con trabajo y constancia, esto es solo el principio". Pero todos esos pensamientos solo duran un segundo, porque enseguida vuelves a la realidad para empaparte, de nuevo, del afecto de la gente que está allí fuera para darte la enhorabuena.

Una vez más, gracias. A todo el equipo que lo hizo posible. A Mario Bolaños y su escuela Interactivo. A mis compañeros. Y sobre todo, a vosotros por venir.