20 abr. 2012

[Minuto a minuto] ¿Dónde estoy?


Hoy quiero volver a retomar la escritura en el blog para compartir unas inquietudes que pasean últimamente por mi cabeza. Y es que hace no más de tres días, unos de mis mejores amigos me comunicaron un cambio radical en sus vidas, que irremediablemente, los acercará más a la mía propia.  Es cierto que me he alegrado mucho por ello, pero a la vez, me ha hecho pensar en el tiempo.

No nos damos cuenta, pero el tiempo, o mejor dicho, la vida, no da tregua. Son puros acontecimientos que no dejan de correr, de atravesar, surcar, destrozar, cambiar (y un largo etc. de verbos) nuestra vida. Siempre hay una decisión que tomar, más o menos importante, pero siempre la hay. Un cambio por muy pequeño que sea. Esa es la vida que nos ha tocado vivir, un constante vaivén de elecciones y cambios.

Esto viene a que recibir esa noticia me ha hecho recapacitar en quién soy, y dónde estoy yo ahora. Para mí, inconscientemente sigo siendo el mismo de siempre, con la misma vida. Pero en el momento en que te paras a pensar no puedes sino decir: "eh, eh, no puedo asimilar tanta información de repente". En mi caso es fácil. Mi ciudad ya no es la que era, mi trabajo, mis aspiraciones, incluso mi vida social. Hay gente que pasa por tu vida sin más, y no te importa, y otra que, en determinados momentos te das cuenta de que estáis más lejos de lo que te gustaría estar. Y ahí suena el "clic" en tu cabeza que te señala un nuevo cambio, que no de ahora, pero ahora sí eres consciente.

Es irremediable, al pensar en todo esto, no sentir un vuelco al corazón y un miedo extremo aunque solo dure un segundo. Pero en ese segundo es donde realmente somos vulnerables al paso del tiempo, y más importante, a la consciencia de ello.Porque todos miramos cientos de veces el reloj al cabo del día, pero solo vemos unas agujas que cambian de posición. Esto de lo que hablo es la percepción del mismo, de entender lo que conlleva. De saber que nada dura eternamente, ni los mejores momentos de tu vida ni los peores. Incluso el sabor de la comida que tanto te gusta en tu boca se apaga. El dolor en tu cuerpo, se esfuma. Todo. Y con ello, evidentemente, tus hogares, tus coches, desgraciadamente algunos amigos,tus trabajos tan odiados, etc. Solo hay algo que permanecerá en ti de cada etapa, tus recuerdos y el sentimiento y añoranza que te evoquen con las motivaciones que vengan acompañadas de tales.

Solo nos queda aceptar esto tal y como es. Hoy estoy aquí, más cerca de vosotros y más lejos ellos. Antes estuve allí, con otra vida y rutina diferente, más cerca de ellos y más lejos de vosotros. Y mañana... ¿dónde?  ¿más cerca y más lejos de quién? no lo sé, cuando llegue lo aceptaré, volveré a echar la vista atrás y volveré a añorar esos momentos de otras épocas que me hacen sentir bien a la vez que me causan un poco de morriña.


Pero recordemos: la vida es un flujo de idas y venidas. Idas y venidas...