12 ene 2014

Luna y Dos. Una luna y muchas ilusiones.



"Una luna de cuento. Una luna que ilumina los senderos. Una luna grande y encendida, que parece que guía tu propio destino."

No es así exactamente, pero todas las referencias a la luna que hay vienen a decir eso. Vienen a imaginarte una luna enorme detrás de la torre de un castillo, bañando con luces de plata el sendero que recorre la colina que da hasta el puente levadizo que protege la fortaleza.

Así es la luna que te imaginas en Luna y Dos, el texto escrito por Israel de la Rosa que, un servidor se dispone a afrontar, en breve, para probar suerte en el gran mundo de las pequeñas obras.
Así sí da gusto empezar un año. Emprender un proyecto como este, pequeño pero lleno de ganas e ilusión con toda esta gente que forman Mimamos Producciones, hace que pienses que comenzar así el nuevo año es algo alentador. La primera vez que empiezo tan pronto con una expectativa así, a corto plazo, tiene que ser un buen augurio. Los dioses me han escuchado y los dioses han actuado. Gracias Zeus. Gracias Odín. Lancemos una alabanza a Jupiter Óptimo Máximo, oh, todo poderoso...

No, ya coñas a parte. Tener algo así y tan cercano en el tiempo hace que creas que este año puede ser un buen año. Y digo cercano porque, si todo marcha como tiene que marchar, el 31 de enero pondremos en marcha la recreación de dicha luna para que, todos vosotros, podáis imaginarla tal y como es.

Aprovecho para invitaros, oh, queridísimos lectores que leéis, (ralga la vedundancia) a la Sala Trovador, allá por Huertas, todos los jueves de febrero, pues allí estaremos.

Os dejo con la sinopsis con la que el autor nos quiere presentar la historia:





"Una Luna y dos desconocidos. Una Luna y dos amantes. Una Luna y dos amantes conocidos que colorean con trampas y reproches su desdibujada relación de cartón. A la luz de Luna. Con la inocencia de dos."

1 ene 2014

2014

Realmente no se me ocurre otra cosa mejor que hacer en la primera noche del año que escribir un ratejo por estos lares. Particularmente, 2013 ha supuesto un año insulso en mi vida. No me ha aportado nada malo ni nada bueno.
Leo en facebook que para la mayoría de vosotros ha sido un año malo, el cual queríais que pasara. Para mí, y salvando las distancias en cuanto a vivencias de cada uno de nosotros, ha sido un año que me ha dejado con una sensación inmensa de insatisfacción. Vale, no me ha pasado nada malo, gracias a Dios, pero tampoco bueno. Ha sido un año normal, en el que he sobrevivido y he trabajado (vale, viendo como está el panorama puede parecer egoísta por mi parte).

Anyway, no todo ha sido indiferente. He grabado una película, cuya experiencia me ha hecho crecer como actor, (y crear una tolerancia de mi cuerpo al frío que no es ni medio normal...) y claro está he añadido nuevas almas y fortificado otras buenas en mi vida. Almas que serán importantes. Pero a pesar de todo, haciendo un balance general, 2013 es un año que podría haber estado, o no, en mi vida sin haber hecho grandes cambios en mi persona. Como decimos en mi pueblo, "ni fú, ni fá".

Espero que este recién estrenado 2014 aporte algo de chicha. Estoy seguro de que lo va a hacer, es verdad. Pero también lo es que estoy casi seguro de que este tampoco va a ser mi año. Va a serlo 2015, por lo que deduzco que esté será un año de transición hacia dicha notable mejoría en el que va a haber muchas cosas buenas.
Para empezar, comenzamos con un ligero cambio. Es el segundo año que paso la Nochevieja en Madrid. Y tengo que decir que ha sido... diferente. Rara, en el buen sentido de la palabra. Sorprendentemente es la primera entrada de año que después de zampar las doce uvas de la suerte me pongo el pijama, (bueno, realmente lo correcto sería decir que me quedo en calzoncillos). Y es es momentos como este en donde empiezas a comprender que ya no eres aquel jovencito con un grupo de amigos, también jovencito, que se apropiaban de cualquier excusa para romper la noche (y unas cuantas botellas de alcohol), más a nuestro favor en una noche como esta. Y piensas en que esas noches quedan ya tan lejos que no sabes muy bien si de verdad existieron o no. Porque, tal y como ves el panorama, no sabes si pensar si esos amigos, y tú mismo, sois los mismos que, antaño, arremetían contra los dioses de la fiesta y las ninfas del ron.

Ya no es lo que era. Ya no somos lo que éramos. A pesar de que myself soy el más parecido a aquella sombra de dicha ilusión..

Hasta aquí mi primera y última (ojalá) queja del 2014. Ese será uno de mis propósitos de nuevo año: ser menos quejica. Así que volvamos al optimismo, que también, claro está, lo hay. Sé que todo eso que se añora volverá. Si no es ahora, lo será después. Lo sé. Soy una persona social y me gustan las reuniones por fechas importantes. Cuanto más gente, mejor. Volverá.
Me gustan las risas en cadena. También volverán. Adoro el recordar las anécdotas. Volverá. Y por supuesto, me encanta creas situaciones que el día de mañana se convertirán en anécdotas. Obviamente, volverá.

Sí, señor. Todo lo que deseemos volverá. Porque se va acercando la magia con cada año que pasa, (el 7 se acerca...) aunque, a fin de cuentas, la magia no existe. La creamos nosotros.

De todas formas, no recomiendo hacer mucho caso a este personaje. Posiblemente estoy embriagado de las típicas emociones que te crea entrar en un nuevo año, (y más cuando no estás de fiesta con alcohol en la sangre para evitar darle uso a la mollera)

Así que nada, chavales, os deseo a todos un 2014 lleno de sorpresas, alegrías y objetivos cumplidos. Sueños alcanzados, deseos superados y metas más grandes a las que aspirar. Optimismo, buenas ideas y madurez personal. Fuerzas para aguantar, paciencia para no desesperar y sapiencia para las decisiones que tengáis que tomar. Os deseo, de corazón, un año repleto de magia. Pero magia de la buena, de la que acelera el corazón inyectándote sobredosis de felicidad con cada latido del mismo.

De mi puño y letra queda escrito esto. Para todos, y cada uno de nosotros, que nos propongamos, en este nuevo año, alcanzar el máximo grado de felicidad al que podamos aspirar.

A los que seguís conmigo, no me cansaré de compartir momentos buenos o malos. A los que estáis por llegar y aún sois sorpresa para mí, está claro, mis brazos ya están abiertos y esperando. Y a los que ya no seguís en mi vida... pues iros a tomar por culo... ¡en Navidad!

Feliz año, pequeñajos y pequeñajas.

19 nov 2013

Feliz PreNavidad. Montserrat, Montserrat, Montserrat...


Buenas noches. 19 de noviembre. Jurl, jurl. Poca cosa desde la última vez. Quitando unas frases ingeniosas y burdas que hemos añadido a nuestro repertorio, y cuyas letras iréis viendo en estos escritos (en cursiva), poca cosa, sí... Proyectos que van, que vienen, que aparecen y desaparecen. La triste vida del artista... Uhhhhh jaa!
Anyway, el motivo de esta escritura es aventurar que se acerca la Navidad, como ya se han encargado de recordarnos, desde las oficinas de la Loteria Nacional, con ese, no sé muy bien como catalogarlo, (ni llamarlo) "anuncio" en el que han juntado a lo peor del hoy y lo peor del ayer. Más que cumpliendo sueños, relanzando carreras caídas, debería ser el eslogan...
En fin, polladas a parte, ya sabéis que, cada año por estas fechas, me gusta escribir relatos cortos en relación con la Navidad. Puede ser que este año yo esté más espeso o más falto de imaginación. A ver, tener ideas las tengo, solo que no me convencen hoy. Hoy por hoy. Por eso acepto sugerencias de aquellos a los que os ha gustado leer dichos cuentos en estos años pasados. Por eso me aplico mi dicho: Si escuchar es de sabios, pedir ayuda es de sabios valientes. Jaaaaaa!
Feliz pre Navidades, y ojito con la leyenda de pronunciar tres veces delante del espejo "Montserrat Caballé", pues algo muy feo y grande vislumbrarás.

Un besito pa tu tierra.
Saluditos de cabra. Beeeeeee

1 oct 2013

Del café con Trajano, Escipión y Posteguillo.


En el último post que escribí decía que esperaba ansiosamente los capítulos finales de Breaking Bad. Pues bien, hoy se ha visto cumplido, desgraciadamente mi deseo. Es una tarde triste. Sí.
No solo por eso. Además, hoy también he finalizado algo que llevaba dos años esperando. Y no es sino la nueva novela de Santiago Posteguillo. La segunda parte de la trilogía de Trajano. Circo Máximo, la ira de Trajano.

Posteguillo vuelve a demostrar que es un artista a la hora de contar la Historia. Es un experto en mezclar la realidad con la imaginación. Tomarse las licencias a la hora de inventar situaciones y personajes que ayuden a completar la Historia y las lagunas que nos deja se ha convertido en algo tan fácil para él que no podríamos imaginar donde empieza la ficción o donde acaba la realidad.
Además, mide perfectamente los capítulos. Es increíblemente fácil de leer, a pesar de contar con mil doscientas páginas. A rasgos generales, los capítulos suelen ser bastante cortos, solo alargándose aquellos que lo requieren realmente.

Sencillamente, me voy a permitir yo ahora la licencia, (con tu permiso, Santiago) puedo afirmar que Posteguillo es un megacrack. Y, vuelve a confirmármelo, es uno de los mejores novelistas históricos de la actualidad.

Ya lo hizo en su primera trilogía, la que cuenta la vida de Publio Cornelio Escipión el Africano, el único capaz de vencer al temible Aníbal Barca, y cuyo cenit, en mi opinión, lo alcanza en la segunda parte, Las Legiones Malditas.
Ahora, con la evolución natural de quien se va sabiendo más experto a medida que va realizando la tarea, Posteguillo vuelve a acometer la vida de Marco Ulpio Trajano, que ya iniciara en Los Asesinos del Emperador, con esta nueva novela, más madura, más intensa y más llena de las intrigas que, supongo, ocupaban el día a día de los altos cargos de la Roma Imperial.

El autor vuelve a deleitarnos con una narrativa fácil y cautivadora a pesar de contar con muchas expresiones latinas. Nunca se vuelve tedioso. Quizás son los pocas páginas dedicadas al cristianismo las que pierden un poco, y repito, solo un poco, el ritmo y el interés de la historia, pero que son totalmente necesarias para el desenlace de la misma.
Los personajes están tan bien creados, tan bien escritos que no solo muestran el arco evolutivo típico de cualquier historia contada, sino que también se aprovecha de los retazos informativos más nimios que nos llegan a nuestros días para mostrarnos sus debilidades y sus fortalezas acoplados deliciosamente a vida que se nos muestra y para enriquecer, aún más, si cabe, los hechos que nos narra. Respecto a esto destaco el fragmento de la iglesia, y no diré más.

Lógicamente no pueden faltar las batallas, en este caso, contra los dacios del Rey Decébalo, en las que Santiago Posteguillo se vuelve a ensalzar también en la narración contándonos, de forma sublime, lo que va ocurriendo en cada zona de la reyerta.
Pero ahí no queda la cosa. En este volumen, además, el escritor añade, como no, las famosas y frenéticas carreras de cuadrigas que acontecían en el Circo Máximo. Contadas de manera épica e intensa y en las que, en algunos momentos, resoplaremos con la agonía de los participantes en alcanzar su objetivo.

Me resulta muy difícil encontrar algún pero en este libro, que, como ya he dicho, cuenta la historia de Trajano, el primer emperador no itálico de la historia. Hispano, para más seña, y, más concretamente sevillano. Aunque, ciertamente, no me imagino a Trajano diciendo: "Por Cástor y Pólux, ¡mi arma!" (¡He de decir que me atrevo a esto por que yo también soy andaluz!)

Bromas a parte, quiero concluir este post, de nuevo, con la tristeza que me ha dado al acabar este grandioso libro. Sí, es verdad, queda la tercera parte, la que narrará la campaña en Partia de Trajano y el ocaso de su vida. Pero, y debe ser así, pasará algún año hasta que nuestro Imperator favorito diga su última palabra.

En unos días me atreveré a escribir un post similar sobre el final de Breaking Bad, pero de momento quiero dejar impreso, aquí, en mi Blog, mi espacio, un eterno agradecimiento a Santiago Posteguillo.

Gracias, Santiago, por escribir tan bien y con tanta pasión para gente que, como a mí, nos enamora la Historia. Por hacernos que adoremos, aún más, las vidas de los personajes más ilustres de una Roma que nunca dejará de sorprendernos.
Por hacer un magnífico trabajo, por tardar años, aunque me fastidie esperar tanto, en finalizar tales obras de arte, documentándote con infinidad de libros, entrevistándote con decenas de historiadores y recorriendo los lugares que por los que pasarán los protagonistas de la novela. Y es que, una gran obra requiere de una gran preparación.
Gracias, también, por ponerme fácil el imaginarme la vida de estos personajes en Roma, y, sobre todo, por dármelos a conocer como si me tomara cada día un café con ellos.

"Amicitiae nostrae memoriam spero sempiternam fore" - Cicerón.
(Espero que la memoria de nuestra amistad sea eterna)


25 jul 2013

De dragones, metanfetas, espartanos, hielo y fuego y hobbits pululando...

Después de quedar noqueado debido a la noticia que acaba de ocurrir y por la que casi van ya 35 muertos en el descarrilamiento de un tren en Santiago, lo único que puedo hacer desde aquí, y eso no va a reparar las vidas perdidas, es mandar toda la fuerza del mundo a esas familias que hoy han quedado destrozadas y marcadas. Esto me hace meditar en lo poco que pensamos en estas cosas. Parece que estamos exentos de estas desgracias. No tomamos como posibilidad que en un viaje esas cosas nos puedan pasar a nosotros. Y ahí está la prueba. Ojalá nunca vivamos algo como eso, ni de cerca ni de lejos.

Aún así, voy a intentar hablar de algo más alegre, de lo que yo tenía pensado desde un primer momento antes de quedar paralizado con esto. Lo intentaré.

Comenzamos...

Esto podría ser un post escrito, perfectamente, por el Dr. Sheldon Cooper. Como el título indica, esto va dedicado a mis deseos caprichosos en un futuro próximo. Seamos claros, las frikadas que espero con ansía a que lleguen a mis manos. Por el momento vamos con el hielo, el fuego y los dragones. Y es que después de unos meses, en los cuales me he negado a pagar 32 euros por un libro cuya pasta era más fina que mi alma, o, como se dice en mi pueblo "más fino que el pellejo una mierda" (dejando finuras al otro lao de la colina), por fin ha llegado a mis manos la quinta entrega de esta increíble saga (y sin ánimo de comparar) que ha dado un giro a las novelas fantásticas que comenzaran hace décadas el maestro Tolkien. Sin duda me refiero a Canción de Hielo y Fuego. Y es que las (a veces) tediosas páginas de descripciones infinitas que parecían una regla establecida de este género, han dado paso a unos capítulos con ritmos vertiginosos (no todos, claro) y con giros tan inesperados como las muertes que presentan. Y es que aquí los héroes distan mucho de los Aragorn, Legolas y compañía.
Digamos pues, que espero con ansía terminar este quinto volumen, Danza de Dragones, y a que el maestro Martin, (Dios lo ampare en su seno, ¡por Dios! (nunca mejor dicho (Nunca había puesto un paréntesis dentro de otro paréntesis (¡Anda, otro!)))) nos regale los dos últimos tomos Vientos de Invierno y Sueño de Primavera, que, a este paso, y, Dios (Una vez más) si lo quiera, esperemos que le aguante la salud y tenga una larga y próspera vida.

Ahora vayamos a las metanfetas. A los Heisenbergs y Pinkmans. Y es que la continuación de la quinta temporada de Breaking Bad se ha hecho esperar más de la cuenta. Su regreso a la pequeña pantalla se pospuso al 11 de agosto. Así que babeo y sueño cada noche con ese maldito domingo en el que comenzaré a ver el final de Walter White. Y es que ha habido series míticas. Series que no sabías por donde cogerlas. Luego estaba Lost, con su nuevo género creado por y para ellos, Lost. Pero es que el guión, los personajes, el carisma de la serie en general, la evolución y el cada vez más famoso: ni los buenos son tan buenos ni los malos son tan malos; o bien: Todo el mundo barre pa su casa; o ya, para dejarlo claro clarísimo: Hijoputa el último, hacen de esta serie una de las mejores series de la historia. Para mí, claro.

Por supuesto, no puedo olvidarme del salto a la nueva generación. La nueva forma de interactuar con lo virtual. Y es que cuando me vendieron la moto y la reservé, (ciertamente tengo que decir que fue muy fácil vendérmela), me dejé. Mente abierta, moto nueva.... O no, me lo acabo de inventar. No babeo, me chorrea la boca al pensar en el próximo diciembre, cuando RETUMBE en todo el mundo el pistoletazo de salida y la nueva máquina de Sony salga a la venta. Pues una de esas ya tiene mi nombre y mi regalito especial por ser una de las primeras reservas. Ps4, ya tienes un hueco en mi cuarto, y prepárate, ¡te voy a quemar viva!
En este pack vamos a incluir algo que anunciaron en el E3 de este año (para el que no lo sepa es la mayor feria de videojuegos del mundo, en Los Ángeles) Eso es la vuelta, a la nueva generación, de la saga Kingdom Hearts con su tercera entrega. Años esperándola hasta que, SquareEnix levantó al público, sus aplausos, sus gritos y hasta sus lágrimas con el vídeo que nos volvió a mostrar a Sora, Donald y Goofy con gráficos de la NextGen. Y es que han sido pocos los juegos a los que he jugado últimamente que me hayan emocionado como esta saga, por no decir ninguno.

En cuanto al cine, digamos que las películas ya no son lo que eran. Internet (ayudado por la subida del precio, ayudado a su vez por Marianico el Tonto, pues no tiene otro adjetivo gracioso que adjudicarle. Sin ser ofensivo... pobre) ha hecho que perdamos interés en los estrenos de cine. ¿Dónde han quedado los días en los que, semanas antes del estreno, ibas a la taquilla del cine a comprar una entrada para el mismo? Pocas son las películas que ansío, aunque si puedo hablar de ganas, muchas ganas. Entre ellas están la segunda parte de El Hobbit: La desolación de Smaug, ya que la primera parte me encantó y volvió a hacerme sentir lo que sentí mientras visionaba las tres partes anteriores de Peter Jackson.
Luego hablamos de la secuela de 300: Rise of an empire. De nuevo Zack Snyder tras las cámaras para contar la continuación de tan épica batalla. En este caso siguiendo los pasos del mismo Jerjes y el general ateniense Temístocles.
Ya no es solo por el espectáculo visual que nos ofreció Snyder en el primer envite (y que el tráiler de esta segunda lleva la misma pinta), si no porque, los que me conocéis, sabéis de mi afán y admiración por el antiguo pueblo griego y espartano.

Así pues, estás son mis ansías frikis en un futuro próximo. Yo sé que a nadie le importa, pero es mi blog y escribo lo que quiero. Y si ahora mismo estás pensando que llevo razón y que, ciertamente, no te importa, es porque has llegado hasta estas líneas, el final. Así que ya solo te queda joderte... xDD BAZZINGAAAAA!!!!

7 jul 2013

Malditos bares. Camareros, va por vosotros.

"Ay, desdichado de mí..." Con esta frase, cuanto menos, Shakespeariana, empieza cada día mío en el que tengo que partir hacia el suplicio eterno. Pues eso podría ser considerado un castigo divino que las antiguas deidades impusiesen al mismísimo Prometeo.

Así que, como ya comenté anteriormente en uno de mis estados de facebook, voy a empezar acordándome de aquel o aquellos majetes que basaron en los halagos a los bares su idea de publicidad de una marca de bebida gaseosa, (cuyo nombre no publicitaré, pero que para aquellos cortos de miras añadiré unas pistas):
- La normal es etiqueta roja.
- La light es etiqueta gris.
- La zero es etiqueta negra.
Por si acaso seguís sin pillarlo:
- Empieza por Coca
- Acaba por Cola (Eso la normal, las otras dos acaban por light y zero)
Gracias aparte, sigamos con lo que nos atañe, que era decirle al graciosillo de turno de tal campaña publicitaria que, para bendito, ya está su padre, o el Papa Francisco, que a su vez es el padre de todos nosotros. ¡Ja!
Y es que la última palabra que se me ocurriría para definir un bar sería "bendito". Y voy a explicar por qué.

¿Que un bar es la red social más grande? Pero, ¿estamos locos o que? ¿Dónde está el botoncito de "Like"? (Que por cierto, muy pocas veces iba a pulsar yo) ¿Y la opción de "Bloquear persona"? (Por que esa no iba a parar de utilizarla) Fíjate, que hasta vería con buenos ojos las solicitudes al Candy Crush y al Farmville. (Ya sabes, de lo malo, lo mejor) Por favor, señor publicista, no le quite usted mérito al Facebook.

Y sí, sí. Mola mucho ir al bar, a la terracita a ver el partido de la jornada. Tomarte unos tintos de verano fresquitos con los colegas. Reírte y formar una tertulia mientras te refrescas. Eso es maravilloso. Y si estás al mismo tiempo en un chiringuito de playa decimos: "Esto es vida".

Pero ahora cambiemos la perspectiva. Volvamos la vista dentro. Vamos a radiografiar la estructura interna, el funcionamiento de un bar. Aquí entra mi frase, "Malditos bares" (Y digo frase porque una de las cosas que me enseñaron en Lengua es que las frases no llevan verbo, las oraciones si. xD) Y es que los bares se llevan la palma y recogen todo lo malo de todos los trabajos inventados hasta ahora.

Primeramente el horario. Todos sabemos que el que trabaja en el bar, no trabaja en el bar, sino que vive en el bar y trabaja en casa. Donde en casi todos los trabajos la jornada legal es de 40 horas semanales (yaaaaa, lo sé, digo casi todos), aquí puedes llegar a las 60 o 70 horas semanales. Un ridículo día de descanso compensa los seis días a la semana en los que trabajas 11 o 12 horas. Eso sumado a los festivos trabajados y a los NO quince días que deberían sumarte a las vacaciones por trabajarlos.

Pero ahí no queda todo. Esas tantas horas que haces las haces de pie, sin parar de mover piernas y brazos, y claro, un día pasa, otro también, pero la suma de horas así pasan factura a los huesos y músculos, y obviamente, tendrás que ir al fisio para compensar tanto movimiento físico. Y cuando digo tendrás, me refiero a TIENES QUE...

Pero seguimos, seguimos. La psicología no se queda atrás. Y es que además de todo lo físico que conlleva, el lidiar con la gente está en primer plano, claro está. Hay gente maravillosa que te pone las cosas fáciles, pero hay gente odiosa que parece que ha nacido para tocarte los huevos. Gente que te habla mal, te contesta mal, que se siente superior a ti en ese momento porque le pones un vaso en su mesa. Gente que tiene una manera de llamarte que dan ganas de acercarte y darle un puñetazo en plena cara. Por eso hablo de la psicología que has de tener, primero para contenerte, y segundo para no tratar al de la mesa de al lado de la misma manera que a ese malnacido.

Y es una pena, porque años atrás, los camareros españoles consiguieron alguna mejoría, como no trabajar tantas horas y librar dos días a la semana. Mejoras que, con la crisis, parece que han caído en dique seco y que se han olvidado.

A eso le sumas el sueldo por trabajar tanta hora, le sumas a que en ese sueldo van incluidas las pagas extra... Pues, ¿qué queda de bueno para trabajar en un bar? Es el único trabajo en donde, tanto como por la exigencia física como por la exigencia de gerentes a la hora de seleccionar a un trabajador, el flujo de empleados en los bares nunca para de moverse. Siempre hay trabajo en los bares. Y, desgraciadamente, mientras consigo mi objetivo y a lo que quiero dedicar mi futuro, mi única experiencia es en los bares.

Con esto no estoy culpando a los empresarios de los bares, ni mucho menos. La culpa de todo esto está en la laguna legal que hay en este tema con los derechos de los trabajadores. En este "país" se ha asumido (como otras infinidades de cosas) que trabajar en un bar es ser esclavo del trabajo. La gente ve normal que un camarero trabaje tantas horas y que apenas tenga vida social. Es normal, y no debería serlo. Es normal que un sibarita deje en evidencia a un camarero y que este tenga que sonreír y callarse, y entrar en la cocina cagándose en todo para desahogarse. Como tantas otras cosas que no deberían ser normales en este país, esto también lo es.

Repito, la culpa no la tiene el dueño del bar. Como todos, nos aprovecharíamos de las facilidades que nos ofreciera el gobierno. El problema está en la falta de control y la poca lucha a favor de nuestros derechos. Por que claro está, tampoco te puedes quejar. Eso es lo que hay, sino coge la puerta y vete que va a venir otro a hacerlo por ti.
Además, con esta puta crisis, se ha acentuado la tendencia a decir: "Al menos tienes trabajo". Cosa que traduzco: "Con la de parados que hay, siéntete afortunado, encima, de ser un esclavo." Y me parece increíble que aceptemos la explotación como forma de vivir. Aunque por otra parte entiendo que hay que pagar facturas, hipotecas y hay que comer.

Así que, primeramente, espero poder trabajar en mi sueño dentro de poco. Pero si no, y para la gente que no pueda dedicar su vida a otra cosa y tenga que estar detrás de una barra, espero que poco a poco, el camarero pueda sentirse digno otra vez. Una profesión legal, de verdad, y que esto no sea el coño de la Bernarda.

Y repito, esto no es una queja por tener que trabajar. Hay que trabajar. Hay que ganarse el pan, y trabajar, tiene que costar. Mi queja se eleva a lo expuesto anteriormente. A la poca sensibilidad  que se tiene con este oficio. Ya no por mí, sino para el camarero de toda la vida, a fin de cuentas lo mío es, o espero que lo sea, temporal. Pero aún así soy un profesional como la copa de un pino, xD. Voy a trabajar al bar con mi mejor cara, sonrío, soy amable con la gente, y corro como el que más. Afortunadamente hay locales agradecidos para trabajar. Con muy buen ambiente y tareas que incluso me gustan mucho, como la de ser Batman... que diga, Barman.

Y ahora, si me disculpáis, me voy al bar... a Trabajar... Pero con humor! xD

28 jun 2013

La herencia de "Herencia"



Desde octubre del pasado año, hasta ayer mismo, el sueño que no ha dejado de correr en mi cabeza en ese período de tiempo se hizo realidad.
Al final todo ha merecido la pena por esto. Incluso el año trabajando en el infierno para poder pagar el  Máster que acabo de terminar.
Esta es la herencia que me dejan estos nueves meses. Primero de todo, unos compañeros increíbles. Muchos de ellos formarán parte de mi vida a partir de ahora, espero que como compañeros de trabajo, pero, además, como amigas y amigos en los que se han convertido.
Reencuentros con personas que creías olvidadas y que, casualidades de esta caprichosa vida, vuelven a aparecer en tu vida, y esta vez, espero, para quedarse.
Trabajar y aprender de profesionales como la copa de un pino. Recibir formación de grandes directores y grandes profesores.
Y, sobre todo el culmen de todo esto. La guinda del pastel. No voy a escribir otra vez la experiencia de lo que supuso la grabación, pues el post anterior lo dice todo, así que pasaré directamente al día de ayer. Ver en pantalla grande lo que hemos hecho, y, prácticamente, tu sueño cumplido (o al menos uno de ellos. El primero, por así decirlo).
Siendo realistas, y sabiendo donde estamos y cual era el fin del largometraje, ha cumplido los objetivos marcados. Estoy contento con mi trabajo, con nuestro trabajo.
Fue maravilloso ver a todos vosotros que vinisteis a apoyarme en un día tan importante. Gente que lleva años siendo parte de mi vida. Gente a la que llevaba tiempo sin ver. Y gente a la que acabo de conocer y me han sorprendido con su interés y sus ganas de venir a la proyección. También hubo gente a la que eché en falta, y que, por diversos motivos, no han podido acompañarme.
TODAS y TODOS tenéis mi gratitud. Mil gracias de corazón. Y por su puesto, mi afecto y cariño por vuestra generosidad.

Me hubiera gustado estar con todos más de lo que pude estar. Pero entre los nervios del principio y los saludos varios, me fue imposible. Por que sí, estaba nervioso. Más nervioso de lo que he estado jamás ni tan siquiera antes de salir al escenario. Pero no eran nervios de los malos. De esos que te hacen empequeñecer. Si no todo lo contrario. Eran nervios de ganas, de ansías de ver el resultado. De que la gente viese el resultado. Son los nervios que gustan al actor. Esos nervios que van mezclados con pinceladas de orgullo. Tanto que se me secó la boca y tuve que recurrir a la botellita de agua. xD.

Y después de tanta espera infinita y tanto cosquilleo en el estómago te sientas en la butaca. Se hace eterno hasta que se apaga la luz y comienza a rodar la cinta. Empiezan a aparecer los nombres de tus compañeros en grande, y llega el tuyo y tu mundo se detiene para pensar, joder ese se llama como yo... y luego dices, que coño! es que soy yo! Al final todo pasa tan rápido que ni te enteras de lo que has visto.

Entonces, antes de salir de la sala, te giras a la pantalla en la que has aparecido, imaginas el careto ese que tanto se parecía al tuyo, pero en gigante, y piensas: "Espero volver a verte así de grande, campeón." Y sales de ahí pensando en que tal vez puede que sea la primera y la última vez. O tal vez no. Y te dices: "Pues claro, coño. Con trabajo y constancia, esto es solo el principio". Pero todos esos pensamientos solo duran un segundo, porque enseguida vuelves a la realidad para empaparte, de nuevo, del afecto de la gente que está allí fuera para darte la enhorabuena.

Una vez más, gracias. A todo el equipo que lo hizo posible. A Mario Bolaños y su escuela Interactivo. A mis compañeros. Y sobre todo, a vosotros por venir.